Tres tristes trols

por Salvador D’Aquila

13 dic 2016

 

 

Que en realidad son seis: tres para cada lado. Hacia el final te explico de quiénes se trata.

 

Comencemos por definir qué es un trol.  Por si lo sufrís pero no lo sabés, en la jerga de Internetse le llama así a la persona que publica o comparte mensajes tendenciosos con la intención de molestar, inducir una respuesta agresiva o simplemente llevar agua para su molino, entre otras muchas posibilidades de provocación.

 

En este caso nos ocupa el trol politizado.  A quien no le interesa elogiar a los representantes o las acciones del espacio político al que pertenece o con el cual simpatiza, sino que busca descalificar, repudiar, ironizar o aplicar una fuerte carga negativa sobre los que considera sus enemigos políticos.  En nuestro país y por estos tiempos, estas batallas en las redes sociales están libradas principalmente por kirchneristas y macristas (en estricto orden alfabético).

 

Algunos son rentados.  O sea, les pagan para hacer lo que hacen.  Pero la inmensa mayoría, lo hace solo por afición: tan malo consideran a quienes nos gobiernan o a quienes nos gobernaron en los últimos años, que aplican parte de su tiempo en estos menesteres con una dedicación digna de mejor causa.

 

Y digo esto no porque me parezca equivocado tomar posición o intervenir de una u otra manera para defender lo que nos parece correcto.  Sino porque lo que en general se expresa es bronca o rencor en la derrota.  O falta de templanza en la victoria.

 

Por otra parte, el estilo de estas publicaciones es enfatizar algunas realidades, dejando distraídamente de ver otras o las causas que las originaron.  Y si como dice el refrán, "Una verdad a medias es una mentira completa", el resultado es que esta gente termina mintiendo casi siempre.  Una demostración más de la necedad que alcanza a muchos a la hora de discutir sobre los problemas que tenemos, su origen y sus posibles soluciones.

 

Criticar de buena fe y constructivamente las acciones del gobierno o de la oposición con las que no estemos de acuerdo, es el modo equilibrado que como país necesitamos para realmente avanzar en los objetivos nacionales en los que coincidimos.

 

Pero la mirada muy sesgada de los trols, más allá de la irritación que produce, hace que se esmerilen las fuerzas y la voluntad de la ancha franja de personas bien intencionadas que buscan esperanzarse con la crítica o el apoyo hechos racionalmente.  Y conspira contra el objetivo de reencontrarnos en los valores y el buen camino.

 

Ah…  “Mis” trols son seis. Porque son seis los “amigos” del Facebook que tengo que se encargan de realizar estas tareas: tres de cada lado.  Los mantengo porque los conozco y eventualmente puedo rebatirles alguna idea o simplemente tomar ese aspecto de ellos con cierta indulgencia y casi, casi como objeto de análisis y estudio.  En general, más que agresivos son insistentes.

 

Pero uno de ellos pasó un límite cuando la crítica se convirtió en agresión personalizada para cualquiera al que le llegara su mensaje.  Y eso me molestó bastante y seguramente fue lo que me motivó a escribir acerca de este costado sin duda muy reprochable de las redes sociales.

 

Triste rol el del trol.