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¿No dejó a nadie?

 

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por Alejandro Muñoz

28 feb 2017

 

 

La muerte de Julio Grondona, además del impacto que produce por tratarse del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino que más tiempo ocupó ese lugar (35 años), supone también la salida a la luz de un sinfín de malos manejos y falta de liderazgo que antes eran suplidas/tapadas/maquilladas por "El Jefe".

 

El fútbol argentino se vino abajo. La falta de liderazgo se vio traducida en muchas manos "manoteando" en el mismo plato, con mucha soberbia y escasa cintura política/futbolística: Angelici y sus operetas, D'Onofrio y su pasividad, Moyano y su patoterismo, Tinelli y su delfín Lammens, Blanco y la nada misma, Russo intentando ser, Tapia emergiendo de vaya a saber qué lugar, Pérez y una historia similar a la de Capitanich en el Gobierno anterior: llegó como un tipo fuerte y preparado, y la presión se lo devoró.

 

No hay nadie que pueda manejar el fútbol como Grondona: un líder controvertido, con manejos turbios o cuanto menos sospechosos, pero líder al fin. Un piloto de tormentas que, increíble y paradójicamente, ahora se extraña.