por ND’ - 31 oct 2018
Gremio es un equipo serio.
Campeón de América edición 2017, Campeón de la Recopa Sudamericana 2018, semifinalista de la actual Libertadores. Es un equipo que tiene un guión y lo respeta. Es la competitividad en su máxima expresión. No da pelota por perdida y juega hasta el último minuto.
Gremio te puede maravillar por el convencimiento y quizás por la eficacia, si ese tipo de cosas te gustan. Es un equipo al que te va a costar mucho ganarle, sobre todo en instancias decisivas y más todavía de local. Y logró algo que es muy difícil en Sudamérica en los tiempos que corren: mantener el nivel en años consecutivos, aun cediendo jugadores a los poderosos europeos.
Gremio hace tiempo de local y de visitante, ese punto gris camino a la trampa que sólo es posible si lo permite la autoridad del partido. Es un equipo áspero y nada vistoso. El elogio que más se puede escuchar sobre este equipo es "¡cómo compite!", "¡no da nada por perdido!", "¡qué equipo chivo!". Es un equipo al que el espectador neutral difícilmente tenga ganas de ver porque su mayor talento, que es la defensa coordinada, no es lo más atractivo del fútbol.
Gremio es un equipo serio. Lo que habría que preguntarse es si tanta seriedad es bienvenida en lo que, en definitiva y esencialmente, todavía sigue siendo un juego.