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por ND’ - 28 ene 2019

 

 

Menotti recibe de manos del presidente de la AFA la camiseta de la Selección Argentina, con el ocho en la espalda y su nombre encima del número.  E inmediatamente se sonríe, como chico en Reyes.

 

Dirá que el título de Director General lo agobia pero a eso vino.  ¿Es una renovación?  Suena difícil, con su historial de campeón del mundo y sus ochenta años.  ¿Es una refundación?  Quizá sí, dado que ya lo ha hecho.  Pero no es algo que se pueda saber el día de su presentación.

 

Ahí está Menotti, hablando de a qué viene, pero antes que nada, a qué no viene.  No viene a ser entrenador, no viene a imponer.  Viene a seducir, a convencer, a convocar.  Ahí está con su bolso lleno de referencias y metáforas habituales (la orquesta, Bonavena, espectadores vs público, el teatro Colón), con su deseo de que la Selección tenga una identidad que haga orgullosos a los que forman parte de ella.

 

Una de las principales cosas que dice es que quiere una Selección que entrene (“el ensayo”).  Lo repite una y otra vez.  La pregunta es: ¿es viable esto?  Primera duda, los jugadores de Selección están en el exterior.  Una respuesta de Menotti: salvo los fuera de serie, queremos ver si los de acá son tan diferentes.  Quiere “fortificar la Selección de futbolistas que juegan en Argentina, para que el entrenador pueda trabajar”.  Segunda duda: ¿serán cedidos los jugadores locales?  Se verá hasta dónde podrá el presidente de la AFA influir en esto.  Y acá entra un detalle no menor.  Menotti dice: la Selección invita al jugador.  Veremos qué jugadores aceptan esa invitación, qué clubes ven en ella un orgullo y una oportunidad antes que un dolor de cabeza.

 

Pero si hay algo que aporta Menotti es claridad.  Escuchándolo parecen insólitas las conferencias de prensa de Sampaoli en las que por momentos ni él se entendía.  Si el tema es la juventud del entrenador, dice que Scaloni es capaz y que él no viene con un entrenador bajo el brazo; que mejor “construir sobre los hechos y no sobre los cadáveres”.  Si el tema es Messi, dice que cree que estará convocado como uno, el mejor, de los cuarenta llamados para la Copa América, pero que si no está, la Selección está por encima de él.  Si el tema es hablar de la conformación de un equipo, pone como ejemplo sin reparos la enorme Selección de Bilardo de 1986.  Si la pregunta es si la Selección va a jugar en el Monumental o en la Bombonera, él dice que tiene muchas ganas de verla en el interior.  Habla de desarrollo cultural y de sociedad.  Habla de primero tratar de jugar mejor que los otros, y luego que los otros no jueguen.  De ganar y jugar bien.

 

Ahí está Menotti.  Termina la conferencia de prensa y con su altura desgarbada emprende la retirada, no sin antes hacer un chiste de por qué la ocho en lugar de la diez (“con la diez jugaba Grillo”).  Y con la sola referencia invita, una vez más, a hablar de fútbol.