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por ND’ - 20 jun 2019

 

 

Tiene lógica pensar en la continuidad de un modelo…

…cuando este ha dado sus frutos.  Por eso el Barcelona, por ejemplo, eligió a Tito Vilanova, ayudante de Pep Guardiola como su sucesor.  Si la idea es lograr una continuidad en el estilo de juego y en la forma de trabajo, parece una decisión acertada.  Se dice que igual mentalidad reina en River: llegado el momento en que Gallardo no sea más el técnico de la Banda, no son pocos los que pretenden que Biscay quede a cargo del timón: conoce el rumbo, estuvo en las tormentas y en cada inicio de viaje.  Esto es fútbol, nada garantiza nada, ni resultados, ni rendimientos.  Pero sería lo que podríamos llamar una apuesta con fundamentos.

 

Sobre los mismos preceptos podríamos decir entonces que si el ayudante de un ciclo desastroso toma la posta dejada por la cabeza del grupo, los resultados pueden llegar a ser los mismos.  ¿Es sorpresa acaso los desajustes que suceden en el primer equipo nacional?  Destino incierto, mensajes confusos, malos manejos entre jugadores y cuerpo técnico, pésimos resultados, peor rendimiento.  Scaloni fue parte de un cuerpo técnico al que todas las evaluaciones le dieron mal y así y todo se las arregló para heredar el cargo.  No sólo su falta de experiencia le juega en contra, sino también que tiene sobre sus hombros un proceso fallido.

 

Locura es pretender resultados diferentes haciendo siempre lo mismo, dicen por allí.  Si bien esto es fútbol y cualquier cosa puede pasar, no estaría mal decir que, en este caso, los argentinos estamos locos.