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Millones chinos

por Alejandro Muñoz

27 dic 2016

 

 

Carlos Tevez se va de Boca Juniors ("el club de mis amores", según dijo en su retorno del fútbol europeo) al Shangai Shenhua de China. Millones de dólares en el medio posibilitan que uno de los mejores jugadores de la actualidad en el pobretón fútbol argentino termine despidiéndose antes de tiempo: según sus palabras, volvía al Xeneize para retirarse por la puerta grande en La Bombonera.

 

¿Qué pasa con el fútbol chino? Inversiones fuertes, estrellas contratadas por elevados millones. Jugadores "del montón" que también llegan como estrellas a equipos que, hasta hace una década, ni siquiera existían. La apertura económica del país asiático le abrió las puertas a aquellos que ven en el fútbol un negocio por sobre lo que en algún momento fue un simple deporte: ¿cómo nadie se había dado cuenta que, en el país más poblado del planeta, el fútbol sí o sí tiene que ser un negocio sumamente rentable? Para ello, llevar figuras es sinónimo de atraer gente a los estadios, vender muchas más camisetas y lograr un crecimiento.

 

La historia final es conocida: el nivel local, el del fútbol chino, no levanta nunca, no se logra tener un seleccionado mejor para competir a la altura de las potencias porque el salto de calidad lo dan los extranjeros. A los pocos años, el negocio empieza a acabarse y todo vuelve a la normalidad. Hasta que se encuentre otro país al cual explotar.