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por Alejandro Muñoz - 25 nov 2020

 

Canchero, pícaro, soberbio, frontal, a veces agresivo, argentino.  Único.  Una persona así no va a volver a existir. ¿Cuántas caras le conocimos a Maradona? ¿Cuántas veces subió de peso, bajó de peso, subió de peso?

 

Un tipo que hizo felices a millones de argentinos y que se mandó diez mil cagadas en sus 60 años de vida.  Un tipo que el último tramo lo recorrió junto a su abogado como uno de los pocos "privilegiados" con acceso a su vida personal.

 

¿Por qué ese manejo?  ¿Por qué Diego Armando Maradona no podía vivir con sus hijos, hijas, la persona que eligiese para estar a su lado y nadie más?  ¿Por qué un "apoyo legal" en todo momento?  "Soñaba con que pueda tener una vejez tranquila, disfrutando de sus hijas y sus nietos", dijo Claudio "Bichi" Borghi.  No pudo ser.  El Diego, salvo el oasis que significó el Mundial de Sudáfrica, se dedicó a coquetear con la muerte desde el 2000 para acá.  Excesos, cuentas pendientes, un entorno que le arruinó la cabeza aún más, la lejanía de la familia. Se creó un círculo en el que Maradona se fue cerrando y hundiendo cada vez más, potenciado por la muerte de sus padres.

 

Nunca nadie se atrevió a decirle No.  Adonde llegaba, todo se detenía.   Tenía un imán.  Y qué curioso que el tipo que durante muchísimos años fue el argentino más famoso, el más requerido, el más popular, haya terminado solo, alejado de sus afectos.  Criticado por las nuevas generaciones por sus horrores fuera de la cancha, esa generación que no lo vio ni siquiera ponerse los botines y que los videos de Youtube no le alcanzan, y adorado por millones de argentinos que fueron felices como nunca, sobre todo, en 1986.

 

Una vida de película en la que 60 años parece poco. ¿Cuántas historias y anécdotas quedan?  ¿Cuántas frases con su sello?  ¿Cuántas canciones se escribieron en nombre del 10?

 

"Me late el corazón.  ¿Sabés por qué?  He visto a Maradona".