por Alejandro Muñoz – 19 mar 2021

 

"Lamento que el equipo no le haya aportado al partido no solo lo básico del juego, si no lo básico de la vida, que es el respeto a nuestro trabajo".  Las declaraciones de José Mourinho, reconocido director técnico portugués, en este caso tras la eliminación del equipo que dirige (Tottenham) a manos del Dinamo Zagreb de Croacia, son siempre bienvenidas.

 

El hecho de haber ganado 2-0 el partido de ida, correspondiente a la Europa League, y haber perdido 3-0 la revancha en tierras croatas, fueron motivo suficiente para que el verborrágico entrenador, quien se encontraba algo "apagado" frente a las cámaras, vuelva a sus habituales y picantes palabras.

 

¿Por qué decimos que son bienvenidas?  Porque el futbolista se acostumbra a salir indemne de muchísimas situaciones, futbolísticas y de las otras.  Estrellas multimillonarias, cuando muchos quizás no cumplieron 20 años, autos importados, seguidores de a millones en las redes sociales, y socialmente abstraídos (no todos), nunca se transforman en ese (utilizo un lugar común) "fusible" que termina siendo el entrenador.  La falta de ganas, de interés, de respeto por el trabajo, como dijo Mou, pocas veces son críticas a un conjunto de futbolistas.  Dejar el cassette de lado, los famosos códigos de vestuario, y hablar como corresponde, sin pelos en la lengua, es un ejercicio saludable para todos y en todos los órdenes de la vida.