por Alejandro Muñoz – 12 sep 2021
Quien escribe estas líneas es un apasionado del fútbol.
Trabajo en un canal deportivo que transmite partidos de las categorías de ascenso de nuestro país y, en la semana, se rumoreaba que algunos encuentros iban a tener alguna "ayuda extra" por parte de determinados árbitros hacia determinados equipos.
Quien escribe estas líneas es, además, hincha del club Tristán Suárez, que enfrentó el viernes al puntero de la Zona B de la Primera Nacional (la segunda categoría): Barracas Central. El Guapo, como apodan a este conjunto de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo como presidente hasta hace pocos meses a Claudio "Chiqui" Tapia, mandamás de la Asociación del Fútbol Argentino. Ahora, quien preside las riendas del club es Matías, su hijo.
Quien escribe estas líneas sostiene que el fútbol es un deporte puro. En el inicio del partido, el árbitro Carlos Córdoba anula un gol de Suárez por una falta imposible de determinar. Usted mismo puede hacer el ejercicio de mirar el video que acompaña este artículo. Segundos después, 3 penales en menos de 20 minutos (2 para la poderosa visita, 1 para el local, alguno de ellos bien sancionado), determinan un 2-1 parcial en favor del líder de la categoría.
https://www.facebook.com/sentimientolechero/videos/160040652943666
El señor Córdoba, el encargado de impartir "justicia", con sus fallos arbitrales, ya había beneficiado a la misma institución en partidos contra Nueva Chicago e Instituto.
Quien escribe estas líneas afirma, sobre todas las cosas, que el fútbol es el deporte más hermoso del mundo. En el minuto 50 del segundo tiempo, un cabezazo limpio, sin marca, sin posibilidad de cobrar posición adelantada, penal o suspensión del partido, determina el 2-2 para el local contra el equipo cuyo director técnico es el relator deportivo Rodolfo De Paoli.
Y que viva el fútbol...
