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por Alejandro Muñoz – 05 nov 2021

 

No. Quien escribe esta nota no se equivocó al nombrar al actual vicepresidente de Boca Juniors, uno de los mejores futbolistas que dio el país en los últimos 25 años.

 

Y no es casualidad que quien escribe esta nota haya elegido esos dos nombres para equivocarse: el presente de Juan Román Riquelme se parece, y mucho, a los tormentosos años de Daniel Alberto Passarella como presidente de River.

 

Ambos ídolos futbolísticos inolvidables en los dos equipos de mayor convocatoria del país, llegaron al poder con la chapa y el cartel de lo conseguido dentro de la cancha: títulos, goles, gloria, reconocimiento. Olvidaron algo fundamental, que es prepararse para ser dirigente, para entender cómo se manejan finanzas, contratos, negociaciones, etc.

 

El poco tacto para relacionarse con los demás cuando las ideas no son las mismas, es otro punto en común. Esa sensación de que siempre se van a salvar solos, también.

 

Ojo, quien escribe estas líneas tiene en Riquelme y en Martín Palermo a sus dos referentes futboleros que más marcaron su adolescencia, porque la época de Carlos Bianchi, para un pibe que tenía 12-13 años cuando comenzó la gloria, es inolvidable. El tema es que pasaron los años y no se puede conducir a un club multimillonario como si se fuera a patear un tiro libre al ángulo.

 

JR puede enderezar el endeble rumbo del Xeneize, pero si no cambia su manera de expresarse y de tratar a su entorno, puede terminar en algo negativamente histórico.

 

Igual que Daniel Alberto.