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por Alejandro Muñoz – 10 feb 2022

 

El éxito de Rafael Nadal en el Abierto de Australia trajo, nuevamente, un tema para analizar y que pocas veces ha sido desmenuzado: una generación entera de buenos tenistas se está diluyendo a partir de la vigencia del español (35 años), de Novak Djokovic (34) y, lentamente, en menor medida de Roger Federer (40).

 

La primera generación de tenistas, muy buenos pero que no pudieron ser brillantes al ritmo del "Big Three", fue la camada de Lleyton Hewitt, Andy Roddick, Nikolái Davydenko, David Nalbandián, Marat Safin, etc, etc... Deportistas de élite que quedaron opacados ante la acumulación de títulos de los tres ya nombrados.

 

Luego, queda toda esa generación que acompañó el auge: Gael Monfils, David Ferrer, Juan Martín del Potro, Stan Wawrinka, Marin Cilic, Milos Raonic y muchísimos talentos más. ¡Qué pocas finales pudieron ganar!

 

Y después, y aquí comienza otro reconocimiento, es la camada de jugadores que están llamados a "suceder en el trono" al español, al serbio y al suizo, pero que, sin embargo, están creciendo y no lo están logrando: Medvedev tiene 25 años, Tsitsipas 23, Berrettini 25, Zverev 24. Rublev 24, Casper Ruud 23. Ellos, junto a Djokovic y Nadal, completan los primeros 8 lugares del ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales: entre Nole y Rafa ganaron 41 Grand Slams. Entre los otros seis, ¡solo Medvedev ganó el US Open 2021! Una diferencia abismal, reafirmada en que, a los 25 años, Nadal había ganado ¡seis veces! Roland Garros, dos veces Wimbledon, una vez Australia y, además, una medalla olímpica.

 

Todo indica que la verdadera próxima generación va a estar encabezada por el italiano Jannik Sinner (21 años, Nº 10 del ranking), el canadiense Félix Auger-Aliassime (también 21 años, Nº 9 en el escalafón mundial) y el español Carlos Alcaraz (18 años, puesto 29).

 

¿O las Leyendas seguirán acrecentando su historia?