por Alejandro Muñoz – 13 sep 2022

 

La Copa Libertadores de América tendrá, una vez más, un campeón del Brasil. Será la cuarta ocasión consecutiva, tras el triunfo de Flamengo ante River en 2019, cuando dos goles de Gabriel Barbosa sobre la hora decretaron el título en favor del Mengao.

 

¿Qué sucede? Si bien es fútbol y en esta dinámica lo impensado puede suceder, lo cierto es que el poderío económico está logrando imponerse: Brasil no solo trae jugadores consagrados de Europa sino que, además, comenzó a contratar a jóvenes promesas del fútbol sudamericano, sobre todo de la Argentina.

 

De este modo, los equipos que pueden darle pelea se debilitan y, lo que es peor, refuerzan a los que hoy son los más poderosos del continente: Flamengo, Palmeiras, San Pablo, Corinthians, Atl. Mineiro.

 

¿Cómo cortar esta hegemonía? Parece complicado. Y hay que sumar otro dato: de los 20 equipos que integran el Brasileirao (la máxima categoría del fútbol brasileño), 12 se clasifican para torneos internacionales, siendo el país que más plazas tiene en Sudamérica.

 

Un combo letal para el resto de las asociaciones.