por Juan Carlos Latrichano – 14 jul 2020

 

Cuando el virus intensificó su ataque en nuestro país, allá por mediados de marzo de este año, se hizo necesario decretar la cuarentena. Ello significó parar una buena parte de la actividad económica.  Quedaron solo habilitadas para trabajar aquellas empresas que producían y/o comercializaban bienes y servicios esenciales (alimentos, medicamentos, artículos de limpieza, etc.).  Esto generó la necesidad de que el Estado se haga cargo de parte de los salarios de las empresas paradas, medida que fue complementada con un pago mensual de $ 10.000.- por persona, otorgado a quienes no poseen ingresos.  Esto significó un aumento del gasto público, al tiempo que la recaudación cayó en términos reales.  Por ello, el déficit fiscal financiero en los primeros cinco meses del presente año creció un 310% con respecto a igual período de 2019.

 

¿Cómo se financió la mayor parte de este quebranto?

Con ayuda del Banco Central.  En el primer semestre del año tomó títulos públicos y otorgó adelantos por un valor superior a un billón trescientos mil millones de pesos.  Desde luego, la expansión monetaria fue en gran parte absorbida por Letras de Liquidez.

 

¿Cómo consiguió el Banco Central los recursos que se posicionaron en las Letras?

Esencialmente de los bancos.  Estos crecieron en depósitos en un billón setecientos mil millones de pesos y en saldos de créditos en un poco más de trescientos mil millones de pesos.  Cabe señalar que los préstamos crecieron un 19% y los depósitos un 54%, ambos en el semestre.  Es decir, que los créditos acompañaron con creces el proceso inflacionario.  A su vez, los depósitos se incrementaron, quizás al amparo de una política cambiaría menos volátil que la del año pasado.  Esto último se comenzó a notar a partir del mes de abril.

 

En resumen, esta política es funcional a la mejora de la rentabilidad bancaria, en tanto que en el futuro inmediato tras el canje de títulos a acreedores internos, el Banco Central puede equilibrar su rentabilidad con títulos indexados por inflación.

 

Como vemos, las cuentas cierran.  Por lo tanto, los riesgos parecen diluirse.  La exponenciación de la inflación luce como una profecía de difícil cumplimiento.  No abortemos el desarrollo nacional.  Nuestro pueblo lo necesita.  Desde luego, una vez que salgamos de la cuarentena el Estado recuperará el equilibrio fiscal.  Ello, porque mejorará la  recaudación, dejará de subsidiar empresas y ahorrará intereses.  Esto último, acuerdo mediante con los acreedores.

 

¡Basta de pálidas, señores sembradores de angustia!  Si, a ustedes, les hablo.  Son ustedes los que están siempre haciendo lo que no hay que hacer en los medios masivos de comunicación.  El excedente monetario de hoy irá a la producción de mañana.  El tiempo dirá quién tiene razón.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 08 jul 2020

 

La historia monetaria reciente nos muestra en nuestro país algunos matices impensados.  En efecto, podemos tomar entre los hechos más recientes lo siguiente:

 

1. Los recursos monetarios totales (M3) crecieron un 22% en el año 2019, en tanto que la inflación superó el 54%.

2. Los recursos monetarios (M3) crecieron en los primeros 5 meses del 2020 un 41%, en tanto que la inflación fue del 15,1%.

 

Como vemos en el primer caso, la inflación fue sensiblemente superior a la tasa de expansión de los recursos monetarios.  En el segundo caso, ocurrió todo lo contrario.

 

¿Cómo se explica esto?

En principio debemos decir que la velocidad de circulación del dinero jugó un papel decisivo.  En efecto, en el año 2019 subió en forma significativa: pasó de ser 4,3 en el año 2018, a 5 en el 2019.  A su vez, hubo una caída de la producción.  De modo que la menor oferta de bienes y la mayor velocidad, neutralizaron los beneficios provenientes de la contracción monetaria para lograr una menor inflación.  A su vez, en los primeros cinco meses del año bajó fuertemente la velocidad de circulación.  Pasó de 5 a 3,9.  Eso hizo que la expansión monetaria no se traslade integralmente a precios.

 

¿Qué provocó los cambios en la velocidad de circulación del dinero?

En el año 2019, la enorme inestabilidad cambiaría que se había originado el año anterior.  La misma sucedía debido al déficit del saldo de la cuenta corriente del balance de pagos (27.276 millones de dólares en el año 2018).  Esto hacía que la gente disminuya la demanda de dinero.

 

En los primeros cinco meses de 2020, la velocidad se redujo porque frente a la inestabilidad laboral la gente elevó la demanda de dinero por precaución.  Desde luego, la estabilidad cambiaría derivada de los controles implementados por la actual gestión, ayudaron a mejorar la demanda de pesos.

 

¿Qué puede llegar a suceder tras la salida de la cuarentena?

No son pocos los analistas que piensan que habrá un salto inflacionario.  Ello debido a que la expansión monetaria previa hará su efecto. Sin embargo, no debemos descartar que al disminuir la demanda por precaución, con su consecuencia en el aumento de la velocidad de circulación, esta última ayude a incrementar la producción, atento a la posibilidad de trabajo de empresas paralizadas durante estos primeros meses.

 

Solo resta esperar para determinar quién acierta.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 23 jun 2020

 

Tan pronto como se produjo una merma de la inflación, aparecieron quienes profetizan una aceleración futura de la suba de precios.  Son los mismos que al momento de implementar el Ingreso familiar de emergencia y la ayuda para el trabajo y la producción, avizoraron un pico inflacionario.  En esa circunstancia, omitieron tener en cuenta que el problema era conjunto, de oferta y de demanda.  Por esa razón, en parte, la emisión no fue en su totalidad a precios.

 

Ahora piensan que ni bien se levante la cuarentena se reiniciará un proceso de inflación intenso.  Piensan que, entre otras cosas, va a ayudar el fin del acuerdo de precios y del congelamiento tarifario.  Adicionan a esto el posible aflojamiento del control cambiario.  Desde luego, opinan que el combustible que incendiará todo es la emisión de hoy.

 

¿Tiene asidero todo esto?

Más allá de si finalizará o no el acuerdo de precios, es dubitable que se produzca un desmadre inflacionario.  La economía actual no presenta rasgos similares a lo que hemos conocido hasta aquí.  Es más que probable que el empresario privilegie producir más; y el trabajador, el empleo al mayor salario.  Para el descongelamiento tarifario falta bastante.  Tendríamos que ver cuál es la situación sobre el fin del año.  Respecto del aflojamiento cambiario, creo que es un supuesto de baja probabilidad de ocurrencia.

 

Finalmente, tenemos el análisis del impacto de la emisión de hoy.  Al respecto pienso que lo de hoy impacta hoy.  Queda por analizar qué efecto tendría un cambio de la demanda por precaución.  En principio, si bien incidiría en una suba de precios, la misma distaría bastante de ser significativa.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 02 jul 2020

 

El Banco Central se propuso cuidar las reservas escasas.  Para ello, trató por todos los medios de evitar que la brecha entre el dólar oficial y el marginal  se dispare.  Fue así que cerró todas las puertas abiertas.  El que quería comprar dólares por el sistema de contado con liqui, debía esperar cinco días desde la fecha de compra de los títulos para venderlos en el exterior y convertirlos en divisas.  Para que los depositantes no se pasen al dólar, subió la tasa de interés.  A su vez, quien desea adquirir 200 dólares mensuales al valor oficial, no debe haber operado en venta de títulos en el exterior en los noventa días previos ni podrá hacerlo en los noventa posteriores.  Las empresas que pidieron ayuda para el trabajo y la producción (ATP) no pueden comprar dólar bolsa por dos años (un año, en caso de que tenga menos de 800 trabajadores).  Aquí se dio el caso único en la historia en el que algunas empresas devolvieron este subsidio, entre ellas Techint. Tampoco podrán operar quienes obtengan un préstamo a tasa cero.

 

¿Qué resultados produjo este tipo de medidas?

Entre los más relevantes, tenemos que en el mes de junio se logró:

 

1. Que las reservas crecieran por un valor de 612 millones de dólares.

2. Que los depósitos a plazo fijo en pesos crecieran un 8,1%.

3. Que las brechas entre el dólar oficial y el paralelo, el contado con liqui y el dólar bolsa, se achiquen en forma significativa.

 

Mientras tanto, el dólar oficial subió en junio un 4,82%; lo que implica un crecimiento estimado de más del 3% del tipo de cambio real.

 

¿Sabía usted todo esto?  Quizás, no.  La desinformación está a la orden del día.  Especialmente, si se trata de buenas noticias.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 18 jun 2020

 

Comencemos por definir qué es una economía  de especulación.  Ella ocurre cuando las ganancias financieras o especulativas ocupan un lugar, en reemplazo de la economía de producción.  La economía especulativa se produce ante alguna de las siguientes condiciones:

1. Tasa de interés altamente positiva (tasa muy por encima de la inflación)

2. Posibilidad de lucro mayor por especulación con moneda extranjera

3. Toma préstamo para dilatar ingreso de divisas por exportaciones

4. Subfacturación de exportaciones

5. Sobrefacturación de importaciones

 

El primer caso se evidencia en los bancos.  Lejos de prestar para la producción, invierten en Letras de Liquidez.  Tal es el caso de lo que ocurría hasta el año pasado, cuando la tasa real de las Leliqs superaba el 30% anual.

 

En el segundo caso, tenemos quienes obtienen una ganancia por tenencia de dólares.  Aquí se produce la profecía autocumplida.  La especulación fuerza la suba de la divisa.  Luego, la ganancia especulativa triunfa.

 

En tercer lugar tenemos casos de préstamos en pesos que oxigenan capital de trabajo, de empresarios que dilatan el ingreso de divisas por exportaciones.

 

Los últimos casos se dan cuando una exportadora vende a una empresa del grupo situada en el exterior a un precio menor.  Viceversa, cuando una empresa compra a una subsidiaria del exterior a un precio superior.  En ambos casos, se altera negativamente el balance de divisas.

 

Desarmar cada uno de estos mecanismos hace posible pasar de una economía de especulación a una de producción.

 

Creo y espero que este sea el camino que iniciemos en los meses venideros.