por Juan Carlos Latrichano – 26 oct 2019

 

El candidato por el Frente de Todos dio indicios de que iniciará su gestión  conformando un Consejo Económico y Social, que en la parte inicial lleve a un pacto de las fuerzas en pugna, especialmente empresariales y sindicales.  Se aspira a frenar el impulso inflacionario, al tiempo de pautar incrementos salariales que jueguen en función  de ese objetivo.

 

Cabe destacar que este tipo de acuerdos tiene muy mala prensa, especialmente porque se lo relaciona exclusivamente con el congelamiento de precios.  Sin embargo, debemos destacar que es mucho más que eso y que en materia de precios se trata de pautas acordadas.

 

La experiencia en Europa es rica en este tipo de políticas.  Particularmente Holanda, superó la crisis de la década del setenta con esta aplicación.  Cabe agregar que a la fecha esto está  pautado por ley y se aplica en forma permanente.

 

Para comenzar a tener éxito con esta herramienta, en nuestro país  debemos tener un conocimiento profundo de la misma.  De lo contrario, cualquier crítica la hará vulnerable.  Si esto ocurre, la puja distributiva será irrespirable.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 18 oct 2019

 

El candidato por el Frente de Todos, Alberto Fernández, señaló que el actual Gobierno elevó la deuda en forma significativa.  A su vez, el señor Presidente, Mauricio Macri, respondió que en la gestión anterior la deuda había crecido un 38%, en tanto que en su Gobierno dos tercios del crecimiento obedeció a pagos de deuda pendiente y el tercio restante al déficit fiscal.  Según datos publicados por la Secretaría de Finanzas de la Nación (que pueden consultarse en la página respectiva), en el año 2004 la deuda representaba un 118,1% y en el 2015 un 52,06% del PBI.  Por lo tanto, vemos que la deuda en la gestión anterior no creció sino que disminuyó a menos de la mitad.  Por otra parte, resulta poco clara la mención acerca de que dos tercios de la deuda contraída fueron para pagar deuda anterior.  Si miramos la información antes citada, vemos que entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de 2019 la deuda creció 96.000 millones de dólares.  Luego, dos tercios son 64.000 millones de dólares.

 

¿Es eso lo que se pagó de deuda anterior?

No.  Lo que se pagó de deuda anterior fueron 9.300 millones de dólares  correspondientes a los fondos buitre.  Por lo tanto, la explicación no cierra.  Además, si se pagó  una deuda registrada emitiendo otro título, eso constituye una operación permutativa.  Por lo tanto, la deuda no debería subir.

 

Para finalizar, deseo señalar que al cierre de 2015 la deuda era del 52,06% del PBI, mientras que al 30 de junio de 2019 era 80,7%.  Ah, falta la devaluación de agosto que exponenció aún más el problema.  El default técnico en el que nos hallamos muestra otra diferencia enorme respecto al cierre de 2015.  En esa fecha, el FMI no estaba ni en el banco de suplentes.

 

Son pequeñas enormes diferencias.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 03 oct 2019

 

En primer lugar, debemos tomar en cuenta las reservas de libre disponibilidad.  Al respecto, las mismas suman alrededor de 12.000 millones de dólares.  Considerando que se debe pagar un vencimiento de 6.000 millones de dólares, las mismas quedan reducidas a la mitad.  Dado este panorama y las salidas diarias que se van produciendo, cabe interpretar que se llega muy justo al 27 de octubre.  Para colmo, existen riesgos de que las salidas se amplíen a medida que nos acerquemos a la fecha de las elecciones.

 

Frente a todo esto, subyace una duda aún más profunda relativa al modo en que se llega al 10 de diciembre, fecha del cambio de Gobierno.  Al respecto, surge la posibilidad de utilizar 7.000 millones de dólares que forman parte de las reservas no disponibles provenientes del Fondo Monetario Internacional, previo acuerdo.  También se podría obtener parte del swap  chino que es equivalente a 20.000 millones de dólares, y que previa negociación se podría utilizar.

 

Como vemos, la situación es muy delicada.  Quizás haga falta más firmeza para que ingresen los dólares pendientes de operaciones de exportación y deba reducirse el límite de 10.000 dólares mensuales que las personas pueden adquirir.

 

Todo esto, extremando los controles.  Si no, el caos estará a la vuelta de la esquina.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 09 oct 2019

 

Quedan pocos días para que se cierre el presente año.  Hasta aquí el presagio hiperinflacionario de los alarmistas de siempre fue sólo eso.  Un presagio.  El mismo cerrará con una tasa de alrededor del 55%.  Cabe recordar que para que exista una hiper se debe verificar esa tasa, pero con una muy pequeña diferencia.  En efecto, la misma debe ser mensual.  Esos economistas me recuerdan al cuento en el que te preguntaban: ¿qué hacen dos gallegos disfrazados de muerte en el campo?  Pues, siembran pánico.

 

Hasta aquí, sólo les queda salir a explicar la razón que los condujo al error.  Tremendo error.

 

Ahora apareció el hermano mayor de ellos.  Sí, el que fuma.  El Dr. Domingo Cavallo.  ¿Qué fue lo que dijo?  Que el Gobierno se ve obligado a emitir para cumplir los compromisos en pesos.  Lo siguiente es parte de lo que dijo:

“Todas estas precauciones persiguen evitar que la hiperinflación se desate en la transición entre el gobierno saliente y el que resulte elegido, pero no aseguran que no se vaya a producir durante 2020 o 2021”.  Por lo cual, “es clave que los asesores económicos de los candidatos adviertan los peligros que se presentan en el horizonte y no sean complacientes”.

 

Esto lo señaló en la página de Ámbito Financiero, del 9 de octubre del corriente.

 

No va más...  Hagan sus apuestas señores.  Por lo pronto, yo digo que es otra sembrada de pánico.  Cargada de error, claro.

 

 

por Juan Carlos Latrichano – 27 sep 2019

 

Al final se confirmó lo que la mayoría sospechaba.  El FMI no entrega por el momento, el monto de 5.400 millones de dólares.  El Gobierno vuelve de Estados Unidos con las manos vacías.  Indudablemente, esta decisión apunta a por lo menos dos objetivos:

a) Entregar dicho monto al Gobierno que resulte electo en los comicios del 27 de octubre.

b) Evitar que el actual Gobierno despilfarre el monto señalado, especialmente mediante fuga de capitales.

 

El primer punto perseguiría que el Presidente que resulte electo concurra a reunirse con el FMI, ligando la entrega o no de los fondos pendientes al resultado de la negociación.

 

El segundo punto persigue que el actual Gobierno extreme los controles cambiarios.

 

Al respecto, se conoció que algunas personas habrían sobrepasado el límite de 10.000 dólares mensuales.  Lamentablemente, mi sospecha relativa a la laxitud de controles existentes tuvo asidero.  Esta gestión los desarmó.  Ajustar esto para reducir la salida de divisas e intensificar la entrada (se volvió a crear en el BCRA la Gerencia de Exterior y Cambios) vía control del ingreso por parte de los exportadores en el plazo estipulado por las nuevas normativas, constituye una política que luce más saludable.

 

Mientras tanto, la nave va.  El puerto es el 27 de octubre.