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Las viejas nuevas inconsistencias

por Juan Carlos Latrichano

02 oct 2017

 

 

Tal como dice Cadícamo en ese tangazo que es Por la vuelta, la  historia vuelve a repetirse. El fracaso luce inevitable, pese a que muchos piensen que esta vez es distinto.

 

Han reaparecido con todo su esplendor los tan temidos déficits gemelos. El fiscal, no solo nos acompañó estos últimos años, sino que a ello se agrega que viene creciendo en forma incesante. El déficit de la balanza comercial reaparece este año, después de que el año pasado cerráramos con superávit.

 

¿Por qué razón crece el déficit fiscal pese a la baja del gasto en subsidios?

Básicamente, porque los intereses vienen creciendo por encima de la baja del gasto. Ello es provocado por el aumento de la deuda pública y especialmente por la forma de endeudamiento.

 

En efecto, en la gestión del Gobierno anterior se utilizaba el endeudamiento interno, financiado en parte por la emisión del BCRA con costo cero. Si bien el exceso monetario era secado con la emisión de Lebacs (letras del BCRA) con costo de intereses, estos eran compensados por la suba gradual del dólar. Por lo tanto en el balance del BCRA aparecían como ahora los costos de los intereses, pero estos eran compensados por las ganancias por devaluación provenientes de las tenencias de reservas.

 

Téngase presente que a diferencia de la situación actual, el dólar subía más debido a que no ingresaban como ahora dólares financieros, obtenidos para financiar el déficit fiscal. El exceso de dólares financieros, en algunas ocasiones, hace bajar peligrosamente el precio del dólar.

 

¿Por qué razón reaparece el déficit de la balanza comercial?

Porque la economía comenzó a crecer. El año pasado hubo superávit debido a la caída del PBI. Debemos tener presente que cuando la economía crece se produce un incremento de las importaciones, no acompañado por un crecimiento proporcional de las exportaciones. A su vez el retraso cambiario complica aún más la situación.

 

¿Estos dos déficits son peligrosos?

En el mediano plazo, sí. El riesgo mayor surge por la necesidad de financiarnos en dólares. Especialmente, si se interrumpe la provisión externa. Allí no queda otra que el ajuste  clásico. La recesión.

 

¿Cómo se supera esta inconsistencia?

Volviendo al crédito en pesos con tasa barata y en algunos casos con tasa cero. Ello permite reducir el déficit fiscal. A su vez, para atacar el externo es necesario el deslizamiento cambiario, evitando su traslado desmesurado a precios, con medidas proteccionistas apuntadas a reducir las importaciones.