Mala praxis en el manejo del tipo de cambio

por Juan Carlos Latrichano

25 jun 2018

 

El manejo cambiario aplicado hasta aquí por el Gobierno, más allá de la relación con la corrida cambiaria, merece un análisis ligado al impacto que el mismo produce a la altura de la balanza comercial. A tenor de las expresiones del actual presidente del BCRA, la crisis nos benefició. Quizás implícitamente refiera a que el aumento del tipo de cambio mejoró la competitividad del país.

¿Es correcto este punto de vista?

Desde el 2 de enero hasta el 19 de junio de este año, el tipo de cambio nominal subió un 50%. Sin embargo, el índice que mide el tipo de cambio multilateral real subió en dicho período menos de la mitad: 22%. Cabe aclarar que dicho índice lo publica el BCRA y mide no solo la evolución del tipo de cambio nominal descontada la inflación, sino también devaluaciones e inflaciones de terceros países. Esto último, se hace en función de la proporción de comercio exterior que tenemos con cada uno de ellos.

Lo que se va observando en los últimos días es una caída del índice. Es decir, que la mejora del 22% tiende a reducirse.

¿Por qué razón ocurre esto?

Porque el Gobierno frenó la suba del tipo nominal al tiempo que los precios siguen subiendo por efecto dominó. De continuar así, la devaluación resultará prácticamente inútil. Cabe señalar que la balanza comercial de mayo arrojó un déficit superior al de igual mes del año pasado.

El riesgo enorme reside en que todo préstamo externo se evapore a raíz de este resultado.

Urge practicar un cambio profundo. La devaluación compensada, mediante aplicación de impuestos a las exportaciones de alimentos y otras medidas conexas, puede ser una vía alternativa.

Hasta aquí la devaluación que se practicó equivale a hacer diariamente, durante un período prolongado, una gran caminata quintuplicando la comida. Así es imposible bajar de peso.

Del mismo modo, es imposible alcanzar una mejora en la competitividad.