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por Juan Carlos Latrichano – 19 may 2019

 

 

El título de este escrito y el escrito mismo vienen en carácter de respuesta al libro de Javier Milei y su socio, Diego Giacomini, titulado “Libertad, libertad, libertad”.  Los autores recuerdan con nostalgia los tiempos del modelo agroexportador y ponderan como exitosa la Convertibilidad de Cavallo.  Eso lo ha expresado en reiteradas oportunidades el señor Javier Milei, en reportajes televisivos.

 

Desde luego, para ellos el insumo central es la libertad económica y una política librecambista en la que la industria no tiene lugar.  En resumen, son partidarios indistintamente de los siguientes modelos alternativos:

a) Modelo agroexportador, vigente entre 1881 y 1945.

b) Modelo financiero impuesto en 1976 y perfeccionado con Cavallo en 1991.

 

Rechazan, desde luego, el modelo industrial vigente entre 1946 y 1975.  A mi modo de ver, incurren en las siguientes imprecisiones:

a) El modelo agroexportador fue superado por los cambios internacionales y por cuestiones inherentes al flojo desempeño externo.

b) El modelo financiero condujo al país a la peor crisis de su historia (año 2001).

c) El modelo industrial acercó la producción del país a la de los países centrales.

 

Por eso la consigna no es libertad.  La consigna es industria.