Imprimir

por Juan Carlos Latrichano – 31 jul 2019

 

Tanto tiempo aplicando la política de tasas de interés elevadas con dólar bajo, ha hecho que esto parezca normal.  Es por ello que resulta necesario explicar los rasgos anormales que presentan estas dos variables.  Con respecto a  la tasa de interés que se aplica para las operaciones crediticias, debemos señalar que la misma se halla muy por encima de la inflación.  Ello hace que estemos frente a una tasa real (Tasa nominal menos Tasa de inflación) sensiblemente superior a la que se aplica en todos los países.  Con esto, todo proyecto productivo se vuelve inviable.  Al mismo tiempo, el Banco Central gasta fortunas en concepto de intereses pagados a los bancos por las Letras de Liquidez (Leliqs).

 

La pésima marcha de la actividad económica confirma el impacto negativo de la tasa de interés.

A su vez, la tasa frena el ascenso del dólar.  En estos últimos meses, el tipo de cambio creció muy por debajo de la inflación.  La consecuencia es un valor del dólar atrasado.  Este fenómeno es perceptible en el comportamiento de la balanza comercial.  En efecto, si bien el saldo de la misma es positivo, debemos apuntar que ello sucede debido a una enorme caída de las importaciones.  Esto último ocurre en medio de la baja de la tasa de actividad económica.

 

La economía se halla entrampada porque si crece, las importaciones aumentan y el saldo positivo se convierte en negativo.  Esto último vulneraría el objetivo de obtener dólares comerciales para atender los pagos que tiene que hacer nuestro país.  Para aquellos que no les convence la idea de que el dólar está atrasado, les sugiero que miren el comportamiento del índice del tipo de cambio multilateral real.

 

¿Cómo se sale de esta encerrona?

Elevando el tipo de cambio a un valor compatible con el crecimiento de la economía y con saldo de balanza comercial positivo y acorde a las necesidades de dólares comerciales.

 

Desde luego, corresponde devaluar acompañando este acto con medidas que eviten el traslado a precios.  Entre ellas, la desdolarizaciòn de tarifas, impuestos a la exportación de alimentos y un acuerdo de precios y salarios por 180 días.

 

La baja de la tasa de interés se sostendrá con una baja sensible de la tasa de inflación, derivada del citado acuerdo de precios y de la quietud cambiaria de mediano plazo que se lograría por la mayor oferta de dólares comerciales.