por Juan Carlos Latrichano – 13 feb 2020

 

El gigante asiático está atravesando una situación extremadamente difícil.  El coronavirus luce como un mal que parece no detenerse.  Ya ha causado más de mil muertes.

 

La mayoría de los países comienzan a paralizar el comercio con China.  Esto pone un límite serio al crecimiento mundial.  Es muy probable que los pronósticos de este año sufran modificaciones.

 

En cuanto a nuestro país, esto afecta a una parte importante de nuestras operaciones comerciales externas.  Agreguemos a esto alteraciones que inevitablemente se producen en nuestro programa financiero.  No olvidemos que China nos concedió un swap de más de 20.000 millones de dólares.

 

Cabe destacar que este agravamiento se produce en medio de nuestra crisis de deuda.  Al respecto, queda inhibida una vía clara de negociación y de utilización de una estrategia alternativa que tenía nuestro país.  Otro problema que se adiciona concierne a la imposibilidad de lograr en el corto plazo inversiones chinas.

 

Esperemos que con el correr de los días el tema se vaya solucionando.  Por el bien de China, pero también del mundo y de nuestro país.