por Juan Carlos Latrichano – 08 mar 2020

 

Nos acercamos a cumplir los primeros 100 días del nuevo Gobierno.  La luna de miel está  por terminar.  Si bien se pueden exhibir algunos buenos resultados, no es menos cierto que aún  perduran algunos males que parecían simples de erradicar.  Uno de ellos es la inflación.  El mismo Presidente pegó el grito en el cielo en una reunión  de empresarios.  Sin embargo, debemos tener en cuenta que una inflación del 54%, como la que tuvimos el año pasado, no se erradica de la noche a la mañana.

 

Ahora vienen los hinchas del deportivo No va a andar, a decirnos que el congelamiento fracasará.  La madre de las batallas será hacer un análisis minucioso de los costos y utilidades empresarias (el año pasado Metrogas ganó 1.218 millones de pesos).  Ídem con el análisis de la renta del Campo en general y, en especial, cómo incide en ese sector la enorme baja de la tasa de interés.

 

Otro de los males es la economía que no sale de la recesión.  Debemos tener en cuenta que el coronavirus seguramente está afectando dos motores imprescindibles: las exportaciones y el turismo receptivo.  Urge dinamizar el proceso de sustitución de importaciones a efectos de que el impulso del consumo no haga crisis por el lado de la balanza comercial.

 

Adicionalmente, deberá hacerse una campaña explicando los alcances de este nuevo problema y la necesidad de suprimir consumos de bienes sofisticados provenientes del exterior.  El violento cambio de paradigma sucede en medio de la negociación por la deuda, que a la fecha luce incierta.

 

O apretamos las marcas o deberemos llorar un fracaso.  Fuerza y convicción.