por Juan Carlos Latrichano – 26 mar 2020

 

Se acerca el vencimiento del plazo de cuarentena impuesto por el Gobierno Nacional.  Esto ocurrirá el próximo martes 31 de marzo.  Al respecto, ya se han alzado voces de todo tipo y color que advierten por los riesgos que supone seguir debilitando una economía que, antes de la pandemia, ya venía atravesando una aguda recesión.  Agregan que prácticamente la mitad del país está paralizada.  La inquietud central reside en preguntar si se podrá resistir más tiempo una situación así.  A ello, añaden preocupaciones fiscales y monetarias.  Estas últimas, desde luego, por sus secuelas inflacionarias.

 

¿Debemos en función de esta preocupación, desechar la decisión de ampliar el plazo de cuarentena?

Entiendo que, con algunas excepciones, la respuesta es no.  Discontinuar la principal vacuna, la de quedarnos en casa, podría ser letal.

 

¿Puede haber una economía robusta en medio de una sociedad enferma y con alta mortalidad?

Desde luego que no.  Por lo tanto, cabe interrogarnos acerca de cómo se equilibra, hacia adelante, la economía.

 

Al respecto pienso que:

1. En el plano productivo, además de permitir ya algunas producciones de insumos imprescindibles, debemos estimar que un mes de paro del 50% de la actividad económica podría compensarse en los meses venideros con horas extraordinarias.  De este modo, quizás podríamos tener, aunque poco significativo, un crecimiento del producto bruto interno este año.

2. En el plano fiscal, la caída de la recaudación de hoy podría cubrirse con un crecimiento de los meses de mayo en adelante.  A su vez, el mayor déficit fiscal primario se cubre con el menor pago de los intereses de la deuda pública, derivado del  casi seguro acuerdo con los acreedores.  En consecuencia, si bien el déficit primario aumenta, el financiero queda prácticamente igual.

3. En el plano monetario, la expansión futura debiera derivar en una maximización de la producción.  De este modo, se acotaría el impacto inflacionario.

 

No nos desesperemos.  Paremos la pelota.