por Juan Carlos Latrichano – 01 abr 2020
Ninguna duda de que primero es la salud. Nuestros mayores decían: sin salud no hay nada. Pero muy pero muy cerquita, está la economía. Si se cae la economía la salud es una quimera. Luego es pertinente que nos preguntemos:
¿Trabajadores o empresas?
No querido lector. No me volví loco. Me hago cargo de la eterna pelea que está subyacente en la sociedad argentina. No se advierte que la respuesta correcta es las dos cosas. No hay trabajadores sin empresas ni empresas sin trabajadores. Si usted es trabajador escriba la frase anterior y léala a cada rato. Ídem, si es empresario.
Muchas veces el empresario se interroga por qué ha de pagar salario para quien está en cuarentena. No percibe que esa retribución se convierte en demanda y esto acciona la producción. Y si la empresa está parada por cuarentena, las que no están paradas venden más y pagan más impuestos que a la sazón financian las ayudas del Estado. La ayuda del Estado evita quiebras. Desde luego, los trabajadores se interrogan acerca de la razón de ayudar a las empresas. Cuando se ayuda a una empresa se ayuda al trabajo. Dicho esto corresponde satisfacer el primer interrogante.
¿Por qué la salud primero?
Porque si descuidamos la salud, colapsa el sistema sanitario; la sociedad entra en pánico y no hay economía que valga. Si se mantienen las dudas, sigan el cambio de 180 grados que hizo el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
¿Qué se está haciendo hasta ahora con la economía?
Varias cosas. Para la empresa, se ha puesto en marcha una línea crediticia al 24% anual. Esa línea es para pagar salarios. Parece ser que a partir del miércoles 1 de abril los bancos van a estar abiertos. Esta es una condición necesaria pero no suficiente. Esto último, porque el Estado debería hacerse cargo del riesgo crediticio tomando el costo de una aseguradora de créditos. ¿Por qué? Porque el banco puede descartar el otorgamiento del crédito si piensa que el cliente no merece el mismo. El Estado debería establecer pautas, entre ellas, antigüedad de la empresa, antigüedad del personal comprobada con depósito de cargas sociales, etc.
Desde luego, son acordes las medidas que apuntan a otorgar subsidio a los trabajadores informales. Ellos sostienen la demanda. A este subsidio se suman los monotributistas A y B y las empleadas domésticas aún cuando cobren la asignación universal por hijo.
¿Y qué más para las empresas?
Se las ayuda en las cargas sociales y se paga el Repro. Esto significa que para aquellas empresas que tengan hasta 25 trabajadores, se les paga por cada trabajador un salario mínimo (alrededor de $ 16.000 por trabajador), moratoria impositiva, etc.
¿Y para el trabajador?
Indemnización doble, no corte por falta de pago de servicios, congelamiento de alquileres, $ 3000.- para los jubilados que cobran la mínima, eliminación posible del no pago de indemnización por fuerza mayor, etc.
¿Y cómo sigue la cosa después del 13 de abril?
Todos nos ponemos la camiseta del Deportivo Empresa. Propongo compensar las horas caídas con extras gratuitas. Si el paro fue de un mes, son 20 días por 8 horas, igual a 160 horas extraordinarias sin costo.
Si hacemos esto y un poco más, creo que se recupera el tiempo perdido.