Imprimir

por Juan Carlos Latrichano – 17 abr 2020

 

El Gobierno apuntó, mediante la baja de encajes y la liberación de una parte de tenencias de Letras de Liquidez, a que los bancos presten a las pequeñas empresas para que recompongan capital de trabajo y paguen la nómina salarial.  La idea se implementó con una tasa de interés del 24% anual, tres meses de gracia, un año de plazo y con garantías otorgadas por el Estado.

 

Desde un primer momento, los bancos fueron reacios a poner en marcha esta operatoria.  Al mismo tiempo y casi como por arte de magia, aparecieron los periodistas y economistas que tienden a ver los riesgos de este tipo de medidas.  Señalaron casi en modo uniforme que existían riesgos de hiperinflación y de corralito.  No conocen ni a su padre cuando pierden la razón; entre esos tipos y yo, hay algo personal. Según estos puntos de vista, forzar a las instituciones financieras a entregar créditos sin analizar el riesgo, las expone a pérdidas potenciales.

 

En medio de esto se produjo un aumento de la demanda de las operaciones de contado con liquidez.  El dólar de esa operación se disparó a la zona de 110 pesos.  Ello obligó al Banco Central a volver sobre sus pasos.  Salió a tomar pesos de los bancos contra entrega de Letras de Liquidez a la tasa del 38%.  El valor total de esta absorción  de pesos fue de 170.000 millones.  La tasa que se pactó fue del 38% anual.  Los bancos le torcieron el brazo al Gobierno.  Ganaron el 14% anual (38% de Leliqs, 24% de los créditos a las Pymes).

 

¿Por qué se produce esto?

Porque la plata para las empresas se desvía hacia los especuladores.  Estos últimos van perjudicando día a día a los depositantes.  En efecto, sube el tipo de cambio, se fuerza una devaluación y los que pierden son aquellos.  A su vez, está maniobra acelera importaciones y retarda exportaciones.  Los importadores se apuran para zafar de la devaluación.  Los exportadores se retrasan para beneficiarse de la misma.

 

Creo que si los banqueros siguen siendo reacios a prestarle a las Pymes, no queda otra que centralizar los depósitos.  Esto significa que los mismos serían captados por cuenta y orden del Banco Central, y es este organismo en coordinación con el Gobierno el que otorgaría los préstamos.

 

Corresponde evaluar todo a fondo antes de que sea demasiado tarde.