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La pertinencia del camino devaluatorio

por Juan Carlos Latrichano

13 dic 2016

 

 

No cabe ningún tipo de duda acerca de la necesidad de alcanzar un tipo de cambio que permita mejorar la competitividad. Si bien existen medidas complementarias, la devaluación resulta virtualmente excluyente.

 

Claramente el actual tipo de cambio promueve las importaciones y el turismo emisivo al tiempo que desestimula las exportaciones y el turismo receptivo. Por ello el modo de alcanzar superávit de la balanza comercial, con el actual tipo de cambio, es mediante una recesión. En efecto, la recesión hace caer la demanda importadora. Sin embargo los últimos datos publicados por el INDEC indican que la recesión vino acompañada de una fenomenal caída de las exportaciones a pesar de la suba de los precios de los productos primarios. Tal caída licuó el efecto de la baja de las importaciones y ello arrojó saldo negativo de la balanza comercial (ver desempeño mes de octubre del presente año).

 

Cabe agregar que el Gobierno eligió el camino del endeudamiento externo para financiar el déficit fiscal. Por ello obtiene préstamos externos y los cambia en el BCRA por pesos. Esto provoca aumentos de la oferta de dólares con su consiguiente efecto en el tipo de cambio. La misma lo mantiene virtualmente quieto.

 

¿Cómo debemos evaluar esto en dinámica en cuanto a su impacto fiscal?

 

La pérdida de competitividad afecta la actividad económica y ello hace caer la recaudación en términos reales (la misma crece por debajo de la inflación). Desde luego el gasto crece por encima de la recaudación lo que agrava la situación fiscal. Al mismo tiempo el incremento de la deuda derivada del mecanismo de financiación externa hace crecer los intereses agravando aún más el cuadro fiscal. Para colmo el mecanismo compensador proveniente de las utilidades del BCRA queda anulado debido al impacto negativo que producen los intereses que se pagan por las Letras del Banco Central (las reservas en divisas, que son su contrapartida, crecen por debajo del devengamiento de intereses por efecto del mecanismo devaluatorio impuesto).

 

¿Qué mecanismo permitiría resolver el problema descripto?

Indudablemente la devaluación.  Se debe pensar en una corrección cambiaria que revierta la tendencia actual.

 

¿Cualquier forma de devaluación?

No. Debe arbitrarse con un mecanismo que impida la anulación devaluatoria por suba de precios internos. Para ello debería pactarse el no traslado a precios por un período determinado.

 

¿Cómo se resuelve el tema fiscal?

La financiación con los dólares provenientes del comercio exterior. El deterioro del saldo fiscal se corrige mediante incremento de la recaudación fiscal y por la baja de los intereses a partir del menor endeudamiento.  Las utilidades del BCRA mejoran porque la devaluación compensa la tasa de interés de las LEBACS.