por Juan Carlos Latrichano – 18 jun 2020
Comencemos por definir qué es una economía de especulación. Ella ocurre cuando las ganancias financieras o especulativas ocupan un lugar, en reemplazo de la economía de producción. La economía especulativa se produce ante alguna de las siguientes condiciones:
1. Tasa de interés altamente positiva (tasa muy por encima de la inflación)
2. Posibilidad de lucro mayor por especulación con moneda extranjera
3. Toma préstamo para dilatar ingreso de divisas por exportaciones
4. Subfacturación de exportaciones
5. Sobrefacturación de importaciones
El primer caso se evidencia en los bancos. Lejos de prestar para la producción, invierten en Letras de Liquidez. Tal es el caso de lo que ocurría hasta el año pasado, cuando la tasa real de las Leliqs superaba el 30% anual.
En el segundo caso, tenemos quienes obtienen una ganancia por tenencia de dólares. Aquí se produce la profecía autocumplida. La especulación fuerza la suba de la divisa. Luego, la ganancia especulativa triunfa.
En tercer lugar tenemos casos de préstamos en pesos que oxigenan capital de trabajo, de empresarios que dilatan el ingreso de divisas por exportaciones.
Los últimos casos se dan cuando una exportadora vende a una empresa del grupo situada en el exterior a un precio menor. Viceversa, cuando una empresa compra a una subsidiaria del exterior a un precio superior. En ambos casos, se altera negativamente el balance de divisas.
Desarmar cada uno de estos mecanismos hace posible pasar de una economía de especulación a una de producción.
Creo y espero que este sea el camino que iniciemos en los meses venideros.