por Juan Carlos Latrichano – 08 jul 2020
La historia monetaria reciente nos muestra en nuestro país algunos matices impensados. En efecto, podemos tomar entre los hechos más recientes lo siguiente:
1. Los recursos monetarios totales (M3) crecieron un 22% en el año 2019, en tanto que la inflación superó el 54%.
2. Los recursos monetarios (M3) crecieron en los primeros 5 meses del 2020 un 41%, en tanto que la inflación fue del 15,1%.
Como vemos en el primer caso, la inflación fue sensiblemente superior a la tasa de expansión de los recursos monetarios. En el segundo caso, ocurrió todo lo contrario.
¿Cómo se explica esto?
En principio debemos decir que la velocidad de circulación del dinero jugó un papel decisivo. En efecto, en el año 2019 subió en forma significativa: pasó de ser 4,3 en el año 2018, a 5 en el 2019. A su vez, hubo una caída de la producción. De modo que la menor oferta de bienes y la mayor velocidad, neutralizaron los beneficios provenientes de la contracción monetaria para lograr una menor inflación. A su vez, en los primeros cinco meses del año bajó fuertemente la velocidad de circulación. Pasó de 5 a 3,9. Eso hizo que la expansión monetaria no se traslade integralmente a precios.
¿Qué provocó los cambios en la velocidad de circulación del dinero?
En el año 2019, la enorme inestabilidad cambiaría que se había originado el año anterior. La misma sucedía debido al déficit del saldo de la cuenta corriente del balance de pagos (27.276 millones de dólares en el año 2018). Esto hacía que la gente disminuya la demanda de dinero.
En los primeros cinco meses de 2020, la velocidad se redujo porque frente a la inestabilidad laboral la gente elevó la demanda de dinero por precaución. Desde luego, la estabilidad cambiaría derivada de los controles implementados por la actual gestión, ayudaron a mejorar la demanda de pesos.
¿Qué puede llegar a suceder tras la salida de la cuarentena?
No son pocos los analistas que piensan que habrá un salto inflacionario. Ello debido a que la expansión monetaria previa hará su efecto. Sin embargo, no debemos descartar que al disminuir la demanda por precaución, con su consecuencia en el aumento de la velocidad de circulación, esta última ayude a incrementar la producción, atento a la posibilidad de trabajo de empresas paralizadas durante estos primeros meses.
Solo resta esperar para determinar quién acierta.