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por Juan Carlos Latrichano – 04 sep 2020

 

Hay países que priorizaron la economía por sobre la salud.  Los partidarios de esta decisión no determinaron cuarentena ni nada por el estilo; o a lo sumo, fijaron una cuarentena corta.  Es decir, que priorizaron la economía.  En cambio, otros países, tal el caso del nuestro, decidieron establecer una cuarentena dura.  Que se fue relajando, pero que se mantiene por un largo plazo.

 

Transcurrido ya un tiempo de convivencia con el Covid-19 y tras las evidencias económicas y epidemiológicas, cabe reflexionar acerca de la pertinencia de cada una de estas opciones.  Podríamos tomar distintos indicadores de desempeño.  No obstante, pienso que basta con tomar los más relevantes, entre ellos los siguientes:

 

1. Cantidad de muertos por millón de habitantes

2. Ocurrencia de colapso sanitario

3. Evolución del Producto Bruto Interno

 

En el primer punto, no cabe duda de que nuestra tasa de letalidad es la mitad del promedio mundial y que tenemos uno de los mejores indicadores por millón de habitantes.

 

En cuanto a colapso sanitario, tenemos muchos ejemplos en Sudamérica.

 

Si bien el PBI de nuestro país ha caído, no es menos cierto que dicha caída es similar, o en algunos casos es menor, a la que experimentaron la mayoría de los países.

 

Vale la pena reflexionar.  Es un insumo vital para no equivocarnos.