por Juan Carlos Latrichano – 15 oct 2020
Siempre que pueden, los medios masivos tratan de dar malas noticias u ocultan las buenas. Incluso si no les queda otra que dar una buena noticia, le adicionan un pero. Por ejemplo, la inflación bajó, pero ni bien concluya el congelamiento de tarifas tendremos una inflación muy superior. En algunas oportunidades, la noticia se da sin mencionar el contexto. Un ejemplo de ello lo tenemos con la noticia reciente del pronóstico de evolución del Producto Bruto Interno, cuando nos dicen que se estima una baja del 12%, sin informar que con excepción de China, que crecerá apenas un 1.1%, el resto de países caerá. Es más, el pronóstico para América Latina es de una caída del 8%.
Algunas noticias son inductivas. Dicen, por ejemplo, que la devaluación es inminente. Así te llevan a pensar en ello y persiguen que retires tus ahorros en pesos y te pases al dólar. Desde luego, esto hace que se cumpla la profecía. Hace unos días, un amigo mío que vivió en Canadá, me contó que una vez, en un almuerzo en el trabajo, dijo que pensaba que el dólar canadiense se iba a devaluar. Recibió por ello una dura reprimenda de su jefe. Más allá de la diferencia de mentalidades, debemos tratar de tomar el ejemplo. Tenemos que dejar de balear el bote en el que estamos subidos. De lo contrario, la devaluación desata la inflación y nuestra calidad de vida empeora.
Al fin y al cabo, debemos hacer el esfuerzo de no asustarnos. Pensemos en aquellos patriotas que dieron todo para que tengamos un país. No se trata en nuestro caso de dar la vida. Pero sí se trata de no tener miedo.
Los únicos beneficiarios de vencer el miedo seremos nosotros.