por Juan Carlos Latrichano – 23 oct 2020
Tras haberse cumplido siete meses desde que se aplicó la cuarentena en nuestro país, resulta necesario hacer un balance para establecer éxitos y fracasos. En primer lugar, corresponde decir, contra el pensamiento más difundido, que es falsa la idea relativa a que llevamos siete meses de cuarentena. Por lo menos la situación actual difiere sustancialmente, tanto de hecho como de derecho, con la situación inicial. Dicho esto, corresponde evaluar los resultados alcanzados. Es cierto que para esta fecha esperábamos otros números, desde luego menores, en materia de ocurrencias y muertes. Pero no es menos cierto que nos temíamos que el virus se intensificara, como lo viene haciendo en los países donde supuestamente lucía derrotado (ejemplo: España, Francia etc.). A la luz de estos acontecimientos, corresponde destacar dos resultados obtenidos:
1. No ha habido colapso sanitario, con excepción de algunas regiones; ni se avizora que ese problema pueda producirse. En consecuencia, el insumo principal logrado fue el tiempo. Esto permitió ampliar el parque sanitario.
2. En la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano la curva de casos comenzó a bajar. El mal resultado a nivel del país se da por el incremento de ocurrencias en el interior. En muchos casos, ello sucedió debido a la falta de aplicación de una cuarentena más estricta.
En cuanto a lo económico, al día de hoy se discute el parate impuesto por el Gobierno con sus consecuencias para la economía. Se suele comparar este desempeño con el de otros países. Sin embargo, se pierde de vista que con excepción de China, que creció en forma tenue, la mayoría de los países redujo su actividad económica. Al mismo tiempo, se critica la expansión del déficit fiscal y la emisión monetaria. Quizás estos puntos de vista adviertan estrategias alternativas. A mi modo de ver no las han explicitado. Insisto en que la alternativa de relajar la cuarentena se aplicó en algunas provincias o regiones y los resultados fueron nefastos. Con respecto a la cuestión fiscal y monetaria, no aparece en el horizonte otra alternativa en el marco de la utilización de la estrategia de cuarentena parcial.
Toda aplicación suele tener caminos alternativos. Quizás en este caso existan. Falta que alguien los explicite.