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por Juan Carlos Latrichano – 09 dic 2020

 

En primer lugar, corresponde evaluar el impacto que tiene un endeudamiento en la economía.  Tanto al momento de contraer deuda como en la acumulación de una deuda significativa, surgen consecuencias muy negativas para la marcha de la actividad económica.

 

En efecto, si se contrae una deuda en moneda extranjera ingresan divisas, produciéndose un aumento de la oferta y ello suele deprimir el tipo de cambio.  Desde luego, se produce atraso cambiario, por lo que se contraen las exportaciones y se expanden las importaciones.  La actividad económica cae, dado que vendemos menos y compramos más.  A su vez, si la deuda toma un valor alto, se suele producir una asfixia financiera provocada por la interrupción de nuevos préstamos.  Ello, porque la deuda puede crecer hasta un cierto límite, a partir del cual comienzan las sospechas de falta de solvencia.  Las mismas activan las alarmas de los acreedores y de potenciales prestamistas.  Es por ello que se frenan renovaciones y no se producen ingresos de fondos originados por nuevos préstamos.  A partir de allí, el ajuste es inminente.  Generalmente, se frena el crecimiento para que disminuyan las importaciones y de este modo obtener superávit en la balanza comercial.

 

¿Cómo se dio este ciclo en nuestro país en los últimos años?

A partir del año 1976, nuestro país mostró nítidamente la alternancia endeudamiento/desendeudamiento.  Desde ese año y hasta la crisis de 2001, la deuda externa creció en forma significativa, especialmente en la década del noventa. El ratio deuda pública/PBI alcanzó el record del 150%.  Algunos distraídos señalan que en la previa ese ratio era del 40%.  No toman en cuenta el tremendo atraso cambiario que el país tenía tras la década del noventa.  La maxidevaluación permitió recuperar el saldo positivo de la balanza comercial con crecimiento económico.  Cabe destacar que en los años previos, el crecimiento venía acompañado de déficit de la balanza comercial.  Desde luego, la devaluación aumentó el valor de la deuda en pesos y esto hizo crecer exponencialmente el ratio señalado.

 

¿Qué pasó luego?

En el periodo 2003/2015 se inició el ciclo desendeudador.  Entre las medidas principales tenemos las siguientes:

 

1. Propuesta e implementación de quita de capital, cambio de moneda y baja de la tasa de interés.

2. Mantenimiento de un tipo de cambio alto para que ocurra el crecimiento con superávit de la balanza comercial.

3. Cancelación total de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

4. Cancelación de deuda en moneda extranjera con financiación en pesos.

5. Permutación de acreedores externos mediante deudas intraestado.

 

Estas medidas hicieron posible que la deuda se ubique en un 45% del PBI.  Finalmente, en el período 2016/2019 se aplicó una política opuesta a la del período anterior.  El resultado fue un aumento del endeudamiento.  El mismo alcanzó una tasa superior al 90%.  Y volvimos al default.  Quizás porque no comprendimos que tomando el camino que alguna vez nos llevó al error, nunca nos conducirá al éxito.