por Leonardo Saphir – 18 dic 2021
Ya es objeto de estudio por sociólogos las diferentes generaciones que han nacido en el mundo; en especial, en el mundo desarrollado. De las diferentes acepciones del término “generación” me quedo con aquella útil a mi propósito: “Conjunto de personas que han nacido más o menos en una misma época, considerada colectivamente”. Como la Sociología es una ciencia relativamente nueva, voy a circunscribir el análisis a los últimos cien años, de 1920 a la fecha.
Generación Silenciosa
Nacidos entre los años 1920 y 1945, después de la Primera Guerra Mundial hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. El apogeo del cinematógrafo y la radiofonía.
Generación Baby Boomers
Nacidos entre los años 1946 y 1965. Caracterizada por el boom del consumo, el uso de la televisión, los cassettes y la liberación de los jóvenes, en especial las mujeres.
Generación X
Nacidos entre 1966 y 1980. Cuando aparece la computación como medio masivo de información y de cálculo.

Generación Y
Nacidos entre 1981 y 2000. El momento en que comienzan a utilizarse los dispositivos móviles.
Generación Z
Nacidos entre 2001 y 2016. Se masifica el acceso a Internet.
Generación ALPHA
En el 2017 comienzan a nacer los bebés que se distinguen, por ahora, por el uso de los dispositivos móviles a temprana edad con jueguitos y videos.

Generación Alpha
Todas estas singularidades están mencionadas por su relación a la información y la comunicación. Existen varias en otras disciplinas del conocimiento, consideradas disruptivas, que ameritan esta clasificación en generaciones. Así, la prospectiva tiene otro excelente punto de partida donde basar los pronósticos respecto del futuro. Por lo pronto, podemos observar que los tiempos se van acelerando. El concepto tradicional de los 25 años que distinguía una generación de otra, se va acortando. El año 2048 (decimal) o año 4000 (octal) casi comprendería la siguiente Generación Beta.
El fin de los tiempos de las profecías de Daniel, Juan y Newton estaría cerca. Buena oportunidad, no para preocuparse, sino para prepararse para un acontecimiento hermoso. A medida que avancemos en estas notas, acercaré novedades donde los progresos en la demografía y su interrelación con otras ramas del conocimiento científico se irán aproximando al conocimiento espiritual. Lejos no estamos.