por Leonardo Saphir – 20 nov 2022
Cuando nos proponemos contar una historia sobre el futuro, llega una pregunta más importante de lo que parece: ¿en qué año se va a ambientar? Repasamos una veintena de películas que compusieron distopías en fechas tan cercanas, que el presente las acaba alcanzando sin haber cumplido ninguna de sus profecías. Pero esa aparente falla no lo es, porque, efectivamente, las mismas aún no se cumplen en la actualidad.
Regreso al Futuro II, estrenada en 1989 y ambientada en 2009, donde los automóviles y los patines vuelan. Mensajeros del Futuro, estrenada en 1997 y ambientada en 2013, donde Estados Unidos es un paraje desolado sin leyes ni carreteras ni ninguna clase de esperanzas sobre su futuro. La Naranja Mecánica, estrenada en 1971 y ambientada en 1995, donde muestra un grupo de jóvenes dominados por la ultra violencia. Misión a Marte, estrenada en 2000 y ambientada en el 2020, donde el sueño de Elon Musk se concreta, aunque según sus planes será recién en el 2050.

Afiche de la película
Nos centramos ahora en la película Blade Runner, estrenada en 1982 y ambientada en 2009, donde el rótulo prospectivo está dado por técnicas de bioingeniería que en el presente aún no han sido desarrolladas: se fabrican humanos artificiales llamados “replicantes” para trabajos peligrosos y como esclavos en colonias del mundo exterior.

Philip K. Dick
El argumento base es el de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (en el original: Do Androids Dream of Electric Sheep?), que es una novela corta de un subgénero de ciencia-ficción ciberpunk del autor norteamericano Phillip K. Dick (1928-1982) escrita en 1968. En ella se esfumina la frontera entre realidad e imaginación, la poca fiabilidad de los sentidos y la existencia de mundos artificiales, construidas con el consentimiento o no de los humanos. Existe mucho material en la red sobre esta película.
Blade runner (fragmento)