por Daniel Martos - 08 ago 2020
Expuestos al caudal de noticias que nos acecha por doquier en cualquier dispositivo conectado a la web, salpicado también por los medios tradicionales de noticias, sin duda podemos caer en una saturación de información. Que, por lo general, suele ser perjudicial y logra un resultado precisamente contrario al que se declama: acercar datos para enriquecer el saber propio.
El concepto de Infoxicación es definido por Oxford Lenguajes, como: “Una gran cantidad de información que resulta muy difícil de procesar por su volumen. Por ejemplo: al googlear, puedes acabar con un ataque de ansiedad por infoxicación".
La madre del borrego
La sobreabundancia de información, más en tiempos de aislamiento social como el que nos toca vivir, podemos verlo como una consecuencia de la alta demanda de diversión snob, que aprovechan los medios de comunicación -con sus intereses detrás- para instalar determinados temas en la opinión pública y abordarlos desde su conveniente mirada.
No sin riesgo de que me acuses, querido lector, de fundamentalista, no podemos negar que, emulando al siniestro Goebbels, todos los medios de comunicación suelen seguir una línea de pensamiento unívoca y evitan (o censuran) cualquier información que entre en conflicto con dicha línea. Esto, más allá de quienes integren su capital accionario; o de su efímera existencia por haber surgido a destiempo, fruto del anhelo utópico de convertirse en portal periodístico. (A propósito del jefe de propaganda alemán y la frase que se le atribuye: “miente, miente que algo quedará”, haciendo un ejercicio de la temática de esta columna, pude encontrar aquí una nota que menciona a Voltaire como su autor).

Estaciones antiestrés
Al fin lo justifican los medios
Al esparcirse información casi sin límites y muchas veces contradictoria, lo que se busca es convertirse -ilusamente- en dueños de la verdad. Por eso mismo, tantas veces la información que se genera es diametralmente opuesta; y solo con pequeños atisbos de realidad, que se usan como anclas para sostener las otras falaces afirmaciones.
Estas prácticas, altamente cuestionables, no tienen límites ni son exclusivas de una u otra mirada política o cosmovisión filosófica. Y en sus casos más extremos caen en el absurdo, como hacer creer que un gobierno de una ciudad tan importante como CABA puede haber desarrollado cabinas antiestrés conformadas por burbujas de plástico... O jugadas mediáticas para desacreditar a la oposición. O anuncios delirantes, como el del expresidente Menem acerca del cohete con capacidad de volar hacia la estratósfera y volver a otro punto de la Tierra permitiendo llegar al otro extremo del planeta... en media hora.

Menem y el anuncio del cohete
Desinfoxicándote
Además de la valiosa herramienta que constituyen cuentas de redes sociales como Chequeado (https://twitter.com/Chequeado), que analizan discursos de políticos y otras noticias evaluando si son ciertas, el gran remedio para combatir la infoxicación y el mejor anticuerpo para evitar caer en las telarañas de la desinformación, es el sentido común. Sopesar los conceptos que se vierten, y contraponerlos con alguna otra fuente que se encuentre en las antípodas del medio en el que encontramos la primera información, nos permite derribar prejuicios y analizarlos de una forma más veraz.
Y si antes que el remedio, buscás la prevención, te recomiendo nutrirte de información proveniente de medios periodísticos independientes. Como el de que orgullosamente formamos parte: Un Ratito Más.