por Daniel Martos - 26 sep 2020
Semanas atrás, hablábamos de la bancarización digital. Mediante la cual podemos llegar a abrir una cuenta bancaria sin siquiera acercarnos a una sucursal ni firmar ningún papel físico. Tan solo mediante la captura de imagen del DNI y generar algunas “selfies” personales, realizando algunos gestos que el sistema (la aplicación del banco) pide para poder continuar con el registro de la cuenta correspondiente.
Ahora bien, en estos casos, aun teniendo la posibilidad de invertir en acciones o fondos comunes de inversión, las monedas en las que se puede operar son (¡además de controversiales!) las más comunes y en las que solemos realizar transacciones en nuestro país: los pesos y los dólares.
Pero sin tener que realizar transacciones en el mercado cambiario, existe una forma de invertir en otras “monedas” que no se corresponden (aquí lo curioso y llamativo) a la emisión de un país determinado, sino que los emite ¡un sistema informático! Estamos hablando, ni más ni menos, que de la opción de ahorrar en criptomonedas.
Criptomonedas: ¿y eso, con qué se come?
Las criptomonedas son, en términos reales, “cuasimonedas”. Es decir, que si bien no son bienes tangibles ni “guardables” (al menos en principio) bajo la seguridad “del colchón”, sí son valores que cotizan ¡y cómo! en relación a otras monedas de curso legal.
La forma en que un conjunto de ordenadores (nunca puede hacerlo una computadora por separado) llega a generar una unidad de criptomoneda, es a través del “minado” de la misma. Es decir, realizando complejos cálculos matemáticos frente a un algoritmo que, después de una infinidad de operaciones aritméticas, alcanza el nivel de procesamiento adecuado para obtener, por ejemplo, 1 bitcoin.
Este “minado” de las diferentes criptomonedas requiere un alto consumo energético, y requiere de potentes equipos que escapan al alcance de un usuario medio o avanzado. Y esta “exclusividad” es lo que tiende a encarecer el precio de mercado de las diferentes criptomonedas. Lo cual las convierten en un activo en el que puede invertirse, intentar preservar valor e, incluso, hasta la actividad especulativa.
Diferentes tipos de criptomonedas
Si bien todas las criptomonedas se extraen, desarrollan y vuelcan al mercado siguiendo la misma forma básica que mencionaba en los párrafos anteriores, existen diferentes criptomonedas que muchas veces son el desprendimiento de otros proyectos “cripto” anteriores. Entre las diferentes criptomonedas más populares y de mayor circulación, podemos mencionar:
Bitcoin
Es la criptomoneda más popular. Y el valor actual, al momento de escribir esta nota, es de ¡un millón y medio de pesos argentinos por cada Bitcoin! El creador, Satoshi Nakamoto, escribió el documento oficial original en noviembre de 2008 y la red Bitcoin comenzó a existir en enero de 2009.
Ethereum
Creado por Vitalik Buterin, es una plataforma global de código abierto para aplicaciones descentralizadas. Cotiza ahora en torno a los 50.000 pesos argentinos.
Litecoin
Es una criptomoneda creada en 2011 por un ex empleado de Google, Charlie Lee. Utiliza parte del algoritmo de Bitcoin, siendo una versión algo más endeble y de menor valor que dicha criptomoneda. Pero en función de su escasa historia, está adquiriendo una mayor circulación.
USDC
El USD Coin es una moneda estable, totalmente respaldada por el dólar estadounidense. Hoy cotiza alrededor de 140 pesos argentinos.
Criptovacas
Una nota de color de las últimas semanas, es el desarrollo que se está generando en nuestro país de Criptocow, una criptomoneda que está siendo diseñada por entidades asociadas a la consultora OpenAgro. Su operatoria representaría, al adquirir una “criptocow”, un valor asociado respaldado por una vaca preñada. El monto mínimo a invertir es de aproximadamente $ 9000.- Lo que equivaldría a un 10% de una “criptocow”.
Siguiendo este camino, se encuentran en estudio la generación de otras “cripto” asociadas a bienes tangibles como vinos. Por ejemplo, como el que se presenta en openvino.org, con valor vinculado a la producción vitivinícola.
Billeteras virtuales, servicios, y otros
Claro está que en el caso de que inviertas en este tipo de valores digitales, no deberás soportar el peso del metal o el papel en tu billetera: estas monedas, se guardan exclusivamente en “billeteras digitales” llamadas comúnmente “wallets”, donde se almacenan estas divisas, y desde y hacia dónde se pueden hacer transferencias a otras personas. O a vos mismo, si tenés dos billeteras en distintos “operadores”.
Respecto de dónde comprar y/o almacenar criptomonedas, existen diferentes operadores que ofrecen distintos tipos de servicios, condiciones y comisiones, tanto por operaciones como para la custodia de las mismas. En nuestro país, entre otros, se pueden mencionar a Ripio (ripio.com/ar/), Bitex (https://bitex.la/), Bitso (en inglés) y Satoshi Tango (www.satoshitango.com)
Nobleza obliga: puede ser una lotería
Antes de terminar, quiero advertir que si bien las criptomonedas son un activo que últimamente tienen mucha estabilidad, pueden tener oscilaciones bruscas. Afectando su valor sin que se pueda predeterminar, ni prever, cuál será el mismo dentro de un período mediano de tiempo.
Por lo tanto, es recomendable, edificante y hasta divertido invertir en criptomonedas. Pero te aconsejo que no apuestes todo tu capital a esta inversión, ya que las fluctuaciones de valor pueden afectar mucho tu rendimiento.
¡Hasta la próxima!