Más me conozco a mí mismo y más te quiero
por C. Fernández Rombi
14 oct 2017
A veces… una frase es más expresiva que un discurso.
Camino por la rambla marplatense desierta, el frío invernal se hace sentir a pleno. No importa.
La soledad y el frío me ayudan a aclarar mis pensamientos. Dirigidos en dirección de mano única.
Martina. Mi hermosa y tierna Martina. ¡Única!
Y en el desastre en el que se ha convertido nuestra convivencia de cinco años.
No hay duda alguna, nos queremos tanto como cuando nos conocimos.
Pero… la rutina es la gran enemiga del amor.
Nuestras discusiones por temas intrascendentes se han vuelto habituales; eso daña.
No sé en qué momento sucedió… sí, que ambos vivimos a la defensiva.
Tomé distancia, previo ponernos de acuerdo, de tres días para reflexionar. Ella hará otro tanto, no hemos perdido la esperanza.
Tomo conciencia que hace un par de años cambié el carácter. No superé nuestra pérdida económica. Irritable e intolerante.
Segunda noche en La Feliz; voy al casino y pierdo unos pesos. Mi mente, en “el tema”.
Caminando hacia el hotel, mis dudas se disipan. ¡De una!
Soy el único enemigo de nuestra pareja.
En la mañana voy al correo y despacho un telegrama de una sola frase: "Más me conozco a mí mismo y más te quiero”