por C. Fernández Rombi – 24 feb 2019
Tardó en llegar.
Se hizo esperar demasiado.
Pero… ¡llegó por fin!
Los seres humanos somos complejos. En este caso, la referencia viene por el lado de nuestras interminables y sufridas esperas por un anuncio o acontecimiento determinado y que, cuando se produce, se nos va de las manos, de la vivencia, del disfrute de ese anuncio tan ansiado… En minutos a veces; cuando mucho, unas horas o un par de días.
Luego, transcurrido ese lapso, es como si comenzara rápidamente a perder trascendencia.
Luego ─de inmediato─ pasará a ser recuerdo.
Ya no está; quedarán las fotos, tal vez algún video y una especie de regusto que se va perdiendo inexorablemente.
Luego, pasado un tiempo, comenzamos a esperar un nuevo anuncio.
Ad infinitum.