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por C. Fernández Rombi – 08 jun 2019

 

 

Se conocen desde niños…

 

Juntos en la escuela.  Juntos los estudios medios y superiores.  Atesoran la alegría particular de compartirlo todo…  ¡Hasta el nombre!

 

Se hicieron novios y hubo alguna pelea.  Asustados, se propusieron no discutir nunca más.  Malearon sus gustos y formas, los modificaron, los ajustaron.  Los de uno con los de la otra, y lo de ésta con los de aquél.

 

Y hubo muchos años de felicidad plena y rica.  Cumplieron las bodas de plata.  Fiesta, amigos e hijos.  Todos los rodearon y abrazaron.

 

Ya llegando la madrugada, quedan a solas.  Se toman de las manos.  Están cansados, felices y algo mareados de risas y champaña.  Se miran a los ojos, pensando: ¡ahora, juntos a dormir!

 

Finalmente, se sueltan las manos.  Cada uno presa de un mismo pensamiento: ¡cómo te odio!