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por Carlos Fernández Rombi – 09 oct 2020

 

Homo homini lupus (El hombre es el lobo del hombre)

Thomas Hobbes

 

¿Para qué forzar la imaginación?

La vida real nos brinda hechos difíciles de imaginar.

Historia de la vida real.  El nombre ha sido cambiado.

 

Noah Maess tiene la piel oscura, propia de los afrodescendientes.  De buena presencia e inteligencia por sobre el promedio, había ingresado en una prestigiosa Universidad de Amberes.  A sus veinte años, lleno de proyectos ambiciosos y con las habilidades que se necesitan para su concreción, creía de importancia capital no ser visto como “un negro más”.  Se le ocurriría lo que pensó era la solución.

 

No tengo dudas de la importancia de ser admitido en la Fraternidad Reuzegom, que es el hogar natural de los hijos de las élites blancas de la ciudad.  Con mi buen promedio en los estudios y siendo miembro de la fraternidad, podré ser uno más.  Sin importar el color de mi piel…  ¡Seguro…!  Además, no soy “tan negro”.

 

Sé muy bien que lo peor va a ser enfrentarme a las “novatadas” a las que someten a los nuevos aspirantes a miembros.  Las putas novatadas son reconocidas por su crueldad y en mi caso, por mi color de piel, seguramente serán aún peores.  Pero una vez superado el mal trago, “seré uno más” (y de los mejores).  ¡Vale la pena Noah!  Lo consulté con mis padres.  Mamá trató de hacerme desistir (tiene miedo de que lastimen al nene).  En cambio, Papá, pensó que a pesar del mal trago inevitable, me abriría un horizonte lleno de oportunidades.  ¡Allá vamos!

 

No fue nada fácil. De movida los miembros directivos de la Fraternidad no me querían aceptar.  Finalmente (luego de rogar y rebajarme), me pusieron una condición previa a la novatada: hacer la limpieza vestido de mucama luego de una de sus “fiestitas”.  No sólo fue un abuso y un asco; tres de los miembros vestidos como los nefastos grandes maestros del Ku Klux Klan me vociferaban canciones nazis en alemán de claro tono racista.  Quedé bastante asqueado y sin ganas pero, “ya estaba ahí”.

─Lo peor ya pasó -me dijo, palmeándome el hombro, uno de los chicos-.  Mañana a la noche, vos y dos candidatos más tendrán su novatada y luego serás uno de los nuestros.  No te preocupes, la cosa va a ser livianita.

 

Noah Maess fue obligado, junto con los otros dos novatos, a beber alcohol en exceso, tomar aceite de pescado hasta vomitar, tragar peces dorados vivos y permanecer de pie en el interior en una zanja llena de hielo.  Noah murió debido a una falla orgánica múltiple.  Su muerte fue considerada como un trágico accidente, simple ejemplo de una novatada que salió mal.

 

Homo homini lupus.