por Carlos Fernández Rombi – 07 ene 2021

 

A Diego Armando Maradona.

Con mis reservas hacia sus calidades humanas,

pero con admiración sin límites por su capacidad de futbolista del mundo

y una tenaz personalidad que, a modo de un sexto sentido

que solo él tenía, le permitió ser un ídolo universal.

El máximo del fútbol de todos los tiempos. ¡El más grande!

 

El mayor ídolo del futbol mundial falleció en Buenos Aires el 25 de noviembre de 2020.  Su velatorio público, por decisión del gobierno argentino, se realizó en la mismísima Casa de Gobierno.  La afluencia masiva de “sus fanáticos” produjo un desmadre descomunal no previsto por las autoridades.  Incluyéndose un hecho nuevo en la historia del país: “la toma circunstancial de la Casa Rosada” por los barrabravas de las hinchadas de Boca Juniors, San Miguel, Los Andes, Almirante Brown, la Guardia Imperial de Racing, la de Gimnasia Esgrima de La Plata y la de Argentinos Juniors.  También los “fanas” de algunos equipos del ascenso tuvieron participación en las situaciones que se vivieron dentro de la Casa de Gobierno, en el Patio de las Palmeras.  ¿Qué tal?

 

Después, el nombre y el recuerdo del ídolo ocuparon por semanas el aire de los noticieros de la TV.  Por supuesto, incluyendo las versiones sobre la muerte “triste y solitaria” del fallecido ilustre.  Que presuponían “abandono de persona antes de muerte”, con  la consiguiente frenética búsqueda de culpables (prepaga, enfermeras, médicos, psiquiatras, médico personal, amigos, entorno y hasta alguno de los jardineros del country donde habitó sus últimos momentos).  En realidad, esa muerte tan temida desplazó de las noticias de diarios, TV y radios al terrible Covid-19 que ese día no parecía tan dramático.  Durante ese lapso largo e interminable, la única forma de liberarse de la persecución de las historias e historietas relacionadas con el más grande, era ver la reposición en Warner Channel de “Seinfeld”.

 

Después de meses de investigaciones, periodísticas y policiales, quedaron más dudas que certezas.  ¡Lógico!  Pero esta larga introducción, realmente poco hace a la esencia de nuestro relato.  Este comienza tímidamente en abril de 2021, en Santiago de Cuba…  Un comentario inevitable y nuevamente, me voy por las ramas y no doy inicio a este relato: fortuna e hijos del ídolo.  De la primera, todos los entendidos-especialistas, periodistas, analistas políticos y económicos, epidemiólogos, secretarias, remiseros, albañiles y demases, estimaron que era imposible de  calcular.  A más de que a partir de su muerte había empezado a crecer exponencialmente.  De los hijos: tema espinoso, si los hay: el primero, Diego Sinagra nació de un descuido napolitano.  Luego vinieron las tres chicas y, hasta ahí ¡todo bárbaro!, salvo el hecho de que al Sinagra, él, tardó nueve años en reconocerlo.  Pero empezaron a aparecer otros.  Cuatro en Cuba, uno en la Ciudad de La Plata, otro en…  Una periodista de un semanario sensacionalista mejicano, de apellido Nogaro, que se decía a sí misma “la mayor experta mundial en la vida del ídolo”, había dedicado los últimos cinco años de su vida a investigar sobre los descendientes del futbolista del mundo.  Daba un informe que iba actualizando cada seis meses, situando los nacimientos en sus lugares correspondientes: Dubái, Madrid, Estonia, Mozambique…  Su apasionante labor fue interrumpida cuando iba por el hijo número 41, debido al surmenage fulminante que la mandó a velocidad extrema a una prolongada internación en una clínica psiquiátrica.

 

Decía.  Este relato comienza tímidamente en abril de 2021, en Santiago de Cuba…

 

Un comerciante argentino, Rodolfo Giménez, de 67 años, que asistía a La Séptima Exposición Panamericana de Insumos de Computación que se realizaba en ese país, informó a uno de los periodistas acreditados que en uno de los barcitos, lo había visto a él, a un metro y medio de distancia tomando un café; azorado, agregaba que lo haba visto en aparente excelente estado de salud.  “Incluso me dedicó una de sus inefables sonrisas y un guiño, cuando se dio cuenta que yo lo había reconocido”.  El periodista publicó los dichos del comerciante a modo de curiosidad en la página 29 de  su periódico.  Baby Echecopar, que leyó el suelto periodístico, lo comentó días después en su programa de TV “Basta Baby”, agregando a modo de chiste que no se debían servir bebidas alcohólicas en eventos de ese tipo.  ¡Baby, en esos barcitos no se sirve alcohol!  Meses más tarde, una familia italiana de paseo por Nueva York declaraba de vuelta en su Nápoles natal que “Lo habían visto a no más de tres metros y que al observar su estupor, él, les había dedicado una de sus sonrisas inolvidables”.  El matrimonio, dueño de un hotel 4 estrellas en el centro de la ciudad de Nápoles, no se privó de comentar con amigos, conocidos y clientes, el increíble encuentro: esta vez, la noticia llegó hasta algunos periódicos de la Argentina.  El 25-11-2024, el matrimonio del Arq. Alberto Fernández y su esposa, la neurocirujana Dra. Julia Echandiz, ambos de sólida reputación en sus respectivas profesiones, festejaban sus Bodas de Plata en la localidad cordobesa de La Falda.  Por supuesto, uno de sus objetivos era hacer una de las visitas guiadas al famoso Hotel Edén.  Según sus dichos, luego de realizar la visita, se detuvieron en la Exposición Permanente de Degustación y Venta de Quesos y Vinos Regionales que funcionaba dentro del perímetro del hotel.  En el momento de retirar un par de productos que habían adquirido, se cruzan con el ídolo fallecido.  El matrimonio expresa sin ningún tipo de dudas que en ese momento él les sonrío e hizo un guiño cómplice.  La Dra. Echandíz agregaba, además, que lo había visto en el mejor de los estados físicos, tal cual sus mejores tiempos, y de excelente humor.

 

Nota: “El Hotel Edén había cesado sus actividades en 1965.  En sus habitaciones se alojaron alguna vez celebridades de la talla de Albert Einstein, Rubén Darío, el Príncipe de Gales, el Duque de Saboya y el presidente Julio Argentino Roca.  Incluso, existe la leyenda de que allí se refugió Adolf Hitler tras el final de la Segunda Guerra Mundial, luego de haber simulado su suicidio en aquel búnker de Berlín asediado por el ejército soviético.  Harto de esperar por una redención que nunca llegará, su espectro podría ser otro de esos tantos que vagan por los rincones del hotel” (Fuente: Google).

 

Ahora sí.  Este notición fue tapa de los medios televisivos y periódicos de una gran cantidad de países.  Estos recopilaban una cincuentena de noticias similares provenientes del mundo entero.  Ergo, miles de periodistas de los medios de todo el mundo se avocaban a la “caza” de Diego Armando Maradona.  Ellos ya no tenían dudas: ¡él está vivo!