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Menos pan, nos quedamos con las tortas

MENAi

09 oct 2017

 

 

En los últimos días, fuimos testigos de un episodio homofóbico que volvió a poner en relieve una situación más que preocupante a nivel social: una pareja de mujeres fue detenida por la policía por besarse en público, en la estación de Constitución. Debido a las características del hecho, “lesbofobia” fue el término con el cual se resumió la cuestión. Lo más preocupante es que, a todas luces o, mejor dicho, a falta de ellas, como si volviéramos a sumirnos en el Oscurantismo, no se trata de un hecho aislado, sino de una manifestación encadenada de intolerancia in crescendo en distintos puntos del país.

 

Ante esto, pudimos leer los cientos, miles de comentarios que los usuarios fueron dejando en los portales de noticias que dieron difusión al hecho… Comentarios cargados con agravios, insultos y debates religiosos para una cuestión que debió zanjarse desde el principio: las víctimas están casadas y esto es absolutamente legal en el suelo argentino, detalle que debiera ser menor si de libertades hablamos, pero que resalta cuando les exigen un certificado de matrimonio que demuestre su vínculo en una actitud puramente discriminatoria. Sin embargo, ¿cómo esperar que un sector comprenda este marco cuando son las propias fuerzas de seguridad -que deberían proteger de estos embates de odio- las primeras en negarlo? La explicación no fue suficiente para la cíber-turba enardecida, los testimonios de quienes estuvieron allí tampoco alcanzaron. ¡Ver para creer! ¡Y fue entonces que tampoco los videos saciaron su sed de pruebas!

 

Hay quienes incluso esgrimieron justificaciones banales: Mariana Gómez estaba fumando en un espacio cerrado. Rocío Girat quiso impedir que detuvieran a su esposa. Repasemos el listado interminable de barbaridades, desacatos y resistencias a la autoridad: fumar y besarse, y... fin. ¡Que Dios nos salve de tener que ver el día en que las mujeres osen vestir pantalones, estudiar y votar! ¿Cómo? ¿Eso ya pasó?

 

Por otro lado, tenemos a “Las Estrellas” más famosas todas las noches, acompañando la cena de muchas familias. Una de las parejas que más sorprendió, no tanto por su temática como por el rating que dispara, es la que protagoniza la historia de amor entre dos mujeres llamadas Jazmín y Florencia. Sí, de a-m-o-r.

 

En cada acercamiento que hace sufrir a la audiencia (en el buen sentido del suspenso telenovero), los comentarios también se catapultan -vaya novedad- en las redes. El color de esta situación empieza a cambiar, se hace más rainbow, si se quiere, porque lo que sucedió, además de lo obvio (la cíber-turba cumple horario corrido), es que consiguieron conformar un gran séquito de fanáticas y fanáticos que aman, odian, ríen y lloran junto a las enamoradas.

 

Acá las chicas también se besan, pero ningún cigarrillo atrapado en el espacio cerrado del decorado prefiere el pan y, como es una tira diaria, nos quedamos con las tortas. Ya va siendo hora de que la realidad supere la ficción, ¿no te parece?