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por Nacho D’Aquila - 30 nov 2018

 

 

La reunión entre las cuatro amigas estaba saliendo maravillosamente bien.  Por un motivo o por otro se había postergado varias veces, por lo que el placer (contenido) era doble.  Cerveza para dos, vino para una, jugo para la restante.  Pizza para todas.

 

La charla pivoteaba mayormente entre política y la educación pública, dado que las cuatro eran maestras.  Pero la atracción principal de la noche fue cuando Vino contó su más reciente viaje.  Con la piel todavía dorada, narraba sus periplos en tierras lejanas, alternando comentarios profundamente sociológicos y chistes de lo más simples y efectivos.  Su carácter histriónico hacía el resto.  Cerveza 1 acotaba, mientras Cerveza 2 y Jugo lloraban de risa.

 

La cena era perfecta, las risas se multiplicaban.  La conexión era plena.  En medio de un relato cuasi de suspenso, Cerveza 2 rompió el contacto visual para calzarse los lentes de ver de cerca.  No los necesitaba en la charla, pero sí para chequear el celular.  Intermitentemente se ponía y se quitaba los lentes según los necesitara.  Sus interlocutores no reparaban en su conducta, y si lo hacían, no les molestaba en lo absoluto.  Cuando la palabra pasó a Jugo, fue Vino la que tomó su celular mientras susurraba -para ella, principalmente, y para quien quiera oírla- un "llegó un video".  Al instante puso play, así que Jugo debió alzar un poco más la voz para superponerse a lo que a todas luces parecían un dúo de guitarras bastante distorsionadas sonando por el precario parlante del celular.

 

Como cuando estás embarazada o usando muletas y ves a otras/os en tu mismo estado por la calle, no pude dejar de ver esta conducta toda la noche: no importa el tema de conversación, o la instancia de la anécdota, cada una podía, en cualquier momento, dejar de ver a quien hablaba y mirar su celular.  Ni cuando las cuatro estallaron en una carcajada, Cerveza 1 pudo evitar mirar el Whatsapp, simplemente por no dejar de hacerlo.  Lo que más me sorprendió es que ninguna criticó o siquiera reparó en la conducta general.

 

Serán las nuevas reglas.  Si la conexión a internet es fuerte, las otras conexiones soportarán lo que sea.