Kiri, ¿el árbol que salvará al mundo?
por Osvaldo Pimpignano
13 abr 2017
Se trata de la “Paulownia”, llamado comúnmente “Kiri” y en otros países “árbol de la emperatriz”, pues recibió su nombre en honor a la princesa rusa Ana Paulownia. Se trata de un árbol muy interesante que según las regiones y la disponibilidad de agua puede crecer al ritmo de los álamos.
Originario de China y Japón, el “Kiri” o Paulownia, es capaz de crecer en suelos infértiles y absorbe diez veces más dióxido de carbono que cualquier otra especie vegetal; por lo que algunos expertos, un tanto exagerados, confían en que podría salvar al mundo de la creciente contaminación.
El Gobierno de la provincia de San Luis ensaya la adaptación del Kiri en algunas regiones de esa provincia con suelos áridos. Como prueba piloto de este proyecto, se realizaron plantaciones en las áreas de descanso ubicadas en la Autopista El Saladillo, tramo que une El Volcán con La Toma.
En China, una vieja tradición es plantar un "árbol de la Emperatriz" cuando una niña nace. Su alta velocidad de crecimiento acompañará al de la niña. Y cuando ella sea elegida en matrimonio, el árbol se corta y se usara su madera para artículos de carpintería para su dote.
Se trata de un árbol que podría resultar un aliado natural para la lucha contra el cambio climático y la desertificación. Puede tener hasta 27 metros de altura y se caracteriza por tener hojas de hasta 60 centímetros, también grandes y llamativas flores de color violeta que alcanzan los 40 centímetros, son acampanadas y de color violáceo-azulado, se agrupan sobre ramilletes y son apetecidas por las abejas, aunque no tienen perfume. En plantaciones comerciales se recomiendan la variedad Paulownia fortunei y Paulownia elongata, por ser de tronco más recto y mayor aprovechamiento de la madera.
Este árbol resultaría de suma utilidad por su capacidad de resistencia a agresiones extremas, como el fuego, ya que puede regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida, incluso en terrenos casi estériles y escasos de agua. Por esta razón, una leyenda afirma que el Ave fénix solo se posará sobre una Paulownia. Recordemos que la provincia puntana suele sufrir frecuentes incendios forestales y su plantación entre los bosques ayudaría a mitigar estas catástrofes, por sus hojas, ricas en nitrógeno como aportante nutrientes al caer y descomponerse en el suelo, mientras que sus raíces previenen la erosión.
La Paulownia es utilizada con éxito para recuperar suelos contaminados, logrando revertir la situación de la tierra y dejándola apta para el crecimiento de especies vegetales, una condición nada despreciable en vista de la agresión que ha sufrido y sufren diversas regiones.
Como si esto fuera poco, como dijimos antes, el Kiri absorbe 10 veces más dióxido de carbono que cualquier otra planta del mundo, por lo que genera grandes cantidades de oxígeno, lo que la convierte en un aliado ideal en la lucha contra la contaminación ambiental.
Por ahora, habrá que esperar el crecimiento de los primeros Kiris puntanos. “A través de estas evaluaciones buscamos ver el desarrollo del árbol en nuestro suelo”, indicó la responsable del proyecto puntano, Mariela Di Gennaro. El kiri podría recuperar regiones hoy desertificadas, como el sur de su provincia y noroeste pampeano entre otras zonas, como la Patagonia Norte, ya que han prosperado ejemplares ornamentales en Gral. Roca, Rio Negro.
También en el centro sur de Chile se están realizando plantaciones para obtener madera, lo que constituye una alerta sobre otra de las virtudes de esta planta, que siendo originaria de climas cálidos, presenta una considerable tolerancia al frío, pudiendo desarrollarse en regiones donde las temperaturas invernales alcanzan los 10º C bajo cero.
Actualmente, esta especie se comercializa en el Norte argentino, particularmente en Misiones para producir madera. Sin embargo en la localidad de Oliden, a solo 15 minutos de la Ciudad de La Plata, existe un vivero que la produce, mayoritariamente para uso ornamental.
Cultivada o silvestre, crece a altitudes inferiores 1.800 m. Aparte de Asia, su cultivo se ha extendido hasta Norteamérica y Europa, donde fue introducida desde Japón en 1834 a través de Francia.
En la Argentina, sin duda puede resultar de gran utilidad por su triple condición, de ornamental, producción rápida de madera, pero fundamentalmente como especie remediadora de problemas ambientales.