5 de junio – Día Mundial del Medio Ambiente
a pesar de Donald Trump
por Osvaldo Pimpignano
05 jun 2017
El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar de innumerables maneras y en una escala sin precedentes cuanto lo rodea, pero no siempre para bien, en muchísimas ocasiones la transformación es en realidad destrucción.
Anualmente la ONU, realiza desde hace más de dos décadas, una conferencia mundial para tomar decisiones, que impidan la continua degradación del medio ambiente. A la misma, concurren los dignatarios de todos los países, pero los acuerdos son muy difíciles de lograr y en la mayoría de los casos no se cumplen, como acontece con el protocolo de Kioto. Los países desarrollados se oponen a disminuir la contaminación para proteger sus industrias y los menos favorecidos pretenden alcanzar el desarrollo. A pesar de esto, se alcanzaron modestos logros. El último, denominado Acuerdo de Paris, fue recientemente ratificado por Rusia, China y la Unión Europea.
El Día Mundial del Medio Ambiente conmemora la importancia que tiene la conservación del medio ambiente para el desarrollo humano. El día tiene como propósito impulsar acciones y sensibilizar a toda la comunidad global en temas de cuidado del medio ambiente, al que podemos definir ampliamente, como todo el sistema que sirve de entorno y condiciona toda forma de vida de una sociedad, humana, animal o vegetal. En él se incluyen elementos naturales y artificiales que son o pueden ser modificados por la acción humana. Este día fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidades en el año de 1972 coincidiendo con la primera cumbre mundial sobre el medio ambiente.
Conscientes de que la protección y el mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, las Naciones Unidas designaron el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente. La celebración de este día nos brinda la oportunidad de ampliar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de las personas, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del medio. Este día ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse en 1974 y, ahora, es una plataforma mundial de divulgación pública con amplia repercusión en todo el globo.

Conectar a las personas con la naturaleza
Cada año, el Día Mundial del Medio Ambiente, se organiza en torno a un tema y sirve para centrar la atención en una cuestión particular apremiante. El tema de 2017, se centra en la conexión de las personas con la naturaleza, y animarlas a que salgan al aire libre y se adentren en la naturaleza para apreciar su belleza y reflexionar acerca de cómo somos parte integrante y lo mucho que de ella dependemos. Nos reta a descubrir maneras divertidas y apasionantes de experimentar y promover esa interrelación.
Miles de millones de habitantes de zonas rurales en todo el mundo pasan su jornada diaria “en conexión con la naturaleza” y son plenamente conscientes de que dependen del suministro de agua natural y de que la naturaleza les provea de su modo de subsistencia gracias a la fertilidad del suelo. Estas personas, son quienes sufren primero las amenazas que los ecosistemas afrontan, ya se trate de la contaminación, del cambio climático o de la sobreexplotación.
Muchos de los ecosistemas están alcanzando su límite de capacidad, llegando a situaciones irreversibles. El crecimiento de la población mundial y desarrollo económico tienen una clara influencia. Para 2050 se estima que la población mundial alcance los 9.600 millones de personas. Para entonces se necesitarían tres planetas para mantener el actual nivel de vida y consumo.

Por lo general, es difícil asignar un valor monetario a los dones de la naturaleza. Como ocurre con el aire limpio, no solemos apreciarlos hasta que pasan a ser un bien escaso. No obstante, los economistas están desarrollando maneras de medir el valor multimillonario de los denominados «servicios de los ecosistemas», que abarcan desde la actividad de los insectos cuando polinizan los árboles frutales, hasta los beneficios espirituales, para la salud o recreativos que aporta practicar senderismo.
Mientras tanto, como si fuera una tradición, Donald Trump anunció que los EEUU se retiran del Acuerdo de París sobre Cambio Climático aprobado por 195 países en diciembre de 2015.
Ya en julio de 2005 El presidente de EE. UU., George Bush rechaza la firma del Protocolo de Kioto alegando que “atentaría sobre la calidad de vida de los estadounidenses”. "Para cumplir mi solemne deber de proteger a EE.UU. y sus ciudadanos, Estados Unidos se retirará del acuerdo climático de París", señaló Trump desde los jardines de la Casa Blanca. De esta manera el segundo más grande contaminador se suma a solo otros dos países que no suscribirán el Acuerdo de Paris, esto a pesar de su responsabilidad en la contaminación planetaria. El primero es China, que se comprometió a reducirlas para cumplir con el acuerdo parisino.
Trump afirmó que su país pedirá renegociar el tratado "en términos justos para Estados Unidos" como condición para retornar al mismo. Pareciera que para Trump la opinión de los restantes 195 es irrelevante. El Acuerdo de París es considerado por muchos como el logro ambiental más importante de la historia por su alcance global y sus objetivos a largo plazo.
Lo que Bush nunca aclaró y Trump omite, es en qué consiste la protección que alegan para sus ciudadanos a quienes sumergen en la contaminación. Algún mal pensado podría afirmar que en realidad protegen al gran conglomerado industrial, en particular del carbón, que, al retirarse del Acuerdo de Paris deja en libertad de contaminar según sus particulares intereses. No pasó siquiera una semana y Trump ya ha tomado medidas para avanzar en la construcción de dos oleoductos, Keystone XL y el Dakota Access, que han causado gran polémica.
A su tiempo el administrador de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) de EE.UU., Scott Pruitt, afirmó que “no cree que el dióxido de carbono sea una de las causas principales del cambio climático”, sin aclarar en qué funda sus “creencias”.
Por su parte el 97% de los científicos en el mundo reconoce que la combustión de los derivados del petróleo, el gas natural y el carbón ha contribuido mucho al aumento de las temperaturas desde la revolución industrial y a la aceleración del deshielo de los glaciares árticos.
La opinión del administrador tampoco concuerda con la de la Agencia Espacial estadounidense (NASA) y la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) de su país.
El pasado enero, la NASA y la NOAA afirmaron que "la temperatura media de la superficie del planeta ha aumentado unos 2,0 grados Fahrenheit (1,1 grados Celsius) desde finales del siglo XIX, un cambio producido en gran medida por el aumento del dióxido de carbono y otras emisiones humanas a la atmósfera". Sería importante que alguien le avisara a la administración estadounidense que el pasado año 2016 fue el más cálido de la historia y que este 2017 trata de superarlo.