Modificación de las prácticas agrícolas
por Osvaldo Pimpignano
20 oct 2017
La agricultura ha cambiado sus reglas dramáticamente. Del cultivo tradicional, que alguna vez nos dio el título de granero del mundo, donde los cultivos se rotaban para mejorar y conservar los suelos y ofrecer a la sociedad los productos que requería; a los actuales agronegocios manejados no por agricultores, sino por fondos de inversión que compran o arriendan grandes extensiones de campos para producir lo que más rinda económicamente, hay grandes diferencias.
Se utiliza muy poco personal, que resulta expulsado a las ciudades donde sus saberes no tienen aplicación. Se produce mayoritariamente soja, que se exporta para forraje en lejanos países y dejan de producir cereales necesarios para la alimentación humana en Argentina. Se desforestan bosques naturales, que absorbían agua de lluvia y generaban oxígeno. Se malogran los suelos por falta de rotación, los que por las técnicas de labranza utilizadas se compactan y dejan de absorber el agua de las lluvias favoreciendo inundaciones, que vale recordar se están convirtiendo en endémicas: en este momento hay 14 provincias con problemas de inundaciones en zonas rurales y urbanas. Otra causa “no deseada” es el corrimiento de la frontera ganadera a zonas más agrestes o confinando la hacienda en corrales (feedlots), donde no siempre se los alimenta correctamente, lo que está significando la pérdida de calidad de las carnes que producimos.
Modelo de fumigación terrestre
A esto debemos agregar que estas prácticas agrícolas necesitan forzosamente de ingentes cantidades de agroquímicos, ya sea en forma de fertilizantes, pesticidas o defoliantes cuyos remanentes llegan a las napas freáticas, los arroyos y ríos, contaminando el agua de consumo y arrastrando la contaminación a grandes distancias. Además que los productos que llegan a nuestra mesa contienen alguna dosis de agroquímicos. Recientemente, en el canal C5N, uno de los conductores del programa ADN Federal, Miguel Ponce de León, mostró en pantalla el resultado de un análisis de laboratorio a que se sometió, determinando que estaba contaminado con agroquímicos. Es necesario aclarar que Ponce de León no vive en el campo y su intoxicación se debería a los alimentos que consume.
En el mismo orden, el diario La Capital del 25 de julio de 2017, publicó declaraciones del Director Provincial de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL) Eduardo Elizalde, donde reconoce que desde el año 2015 viene constatando que el 30% de las verduras y frutas analizadas en mercados de concentración de Rosario y Santa Fe por el organismo, presenta irregularidades respecto a la presencia de agroquímicos. Esto incluye, en la mayoría de los casos, dosis más altas de las permitidas.
Ejemplo de fumigación aérea
También está presente, la problemática de los pueblos rurales o no tan rurales, que se ven expuestos a la contaminación producida por las fumigaciones aéreas o terrestres, que al ser arrastradas por los vientos ingresan en las zonas urbanas. Un caso emblemático es el del barrio Ituzaingó, anexo del sureste de la ciudad de Córdoba. En este barrio, la acción de los vecinos logró demostrar mediante una mapeo epidemiológico que las fumigaciones estaban produciendo un número de enfermos de cáncer muy superior a las normales y lograron llevar a la justicia a productores y fumigadores. Esta fue una victoria a lo pirro, ya que sus testigos de cargo fueron los vecinos muertos.
Cinco años pasaron desde el juicio a las Fumigaciones que contaminaban a las 5000 personas que viven en Barrio Ituzaingó, y de una sentencia que reconocía que los agrotóxicos aplicados en los cultivos de soja y maíz transgénicos ponen en peligro la salud de las personas. Una gran cantidad de enfermos de cáncer y una anormal distribución espacial de los casos, fueron pruebas contundentes de esta contaminación.
En la actualidad existen algunas normas que exigen márgenes de seguridad entre las fumigaciones y las zonas habitadas y escuelas rurales que en promedio son de 500 metros; pero hay una tendencia a flexibilizar estos márgenes llegando al caso de que solo alcanzan distancias de 100 metros. Estos márgenes hacen ineficientes las normas, ya que la deriva de los vientos arrastra la nube de fumigación a distancias mayores.
El problema de escuelas fumigadas con agroquímicos atraviesa toda la zona productiva agrícola de la Argentina. El foco de atención recaló recientemente en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde se desarrolló un juicio por intoxicación de una maestra y cinco alumnos ocurrida en diciembre de 2014, que condenó a un año y seis meses de prisión en suspenso a los tres imputados por una fumigación aérea sobre la Escuela Nº 44 República Argentina de Colonia Santa Anita.
Cartel de locación de escuela rural
El tribunal, conformado por los jueces Fabián López Mora, Mariano Martínez y Mariela Emilce Rojas, condenó a los tres imputados: el presidente de la empresa fumigadora de Villaguay Aero Litoral SA, Erminio Bernardo Rodríguez; al dueño que contrató el servicio, José Mario Honecker; y al piloto que manejaba la aeronave, César Martín Visconti, por “lesiones leves culposas y contaminación ambiental culposa”, por realizar la tarea en los alrededores de la escuela en horario de clase.
Por su parte de la Mesa de Enlace entrerriana, salió a presionar a la Justicia el mismo día que comenzó el juicio mediante un comunicado público dirigido al tribunal interviniente, basándose exclusivamente en los dichos del imputado y cuestionando actuaciones de profesionales y médicos. Según manifiesta la multisectorial Paren de Fumigarnos, en la provincia de Santa Fe también se multiplican las denuncias por aspersiones sin control cerca de establecimientos educativos. La multisectorial afirmó que los colegios sufrieron aspersiones con productos químicos en los últimos días.
Así lo expresó Carlos Manessi, integrante de la multisectorial, quien informó que durante los últimos días se recibieron tres denuncias de escuelas rurales de diferentes localidades de la provincia de Santa Fe que fueron afectadas por fumigaciones, que son muy frecuentes cuando empieza la primavera y los productores "limpian" los campos con productos químicos para preparar la siembra de la soja, afirmó.
"Notamos una preocupación muy grande en vecinos de la provincia, porque llegó el momento en el que se prepara el terreno para la siembra de la soja y eso requiere lo que se llama barbecho químico, un verdadero coctel de agrotóxicos que le echan a la tierra para limpiarla", explicó el ambientalista.
Docente y alumnos de una escuela rural frente al cartel de advertencia
De acuerdo con Manessi, al menos tres escuelas rurales notificaron problemas con fumigaciones en estos días: una en el Paraje Campo el 94, distrito Colonia Durán, cercana a Romang, otra en Arroyo Leyes y otra más cerca de Laguna Paiva, a pocos kilómetros al norte de la capital provincial.
"Nos enteramos de una denuncia de maestros sobre fumigaciones en Colonia Durán con todos los chicos adentro y tenemos otra de Arroyo Leyes donde están fumigando muy cerca de la escuela Nº 30 de esa localidad", agregó el referente social, quien valoró el hecho de que ahora "cada vez más vecinos tienen conciencia de que lo que se usa para fumigar es veneno".
Respecto del marco regulatorio provincial para las fumigaciones con agroquímicos, recordó que la actual ley es del año 1995, anterior incluso a la autorización de las semillas transgénicas que fue en 1996 durante el gobierno de Carlos Menem: "Las leyes son anteriores al modelo sojero, por eso no contempla situaciones como las que vemos hoy".
En ese sentido destacó que desde Paren de Fumigarnos presentaron un proyecto de ley para modificar la legislación existente con la idea de defender "el sentido común", e instaurar áreas de resguardo alrededor de las poblaciones de 1.500 metros y la prohibición total de las fumigaciones aéreas, cuya deriva, afirmo Manessi, "es incontrolable".
La excepción es la provincia de San Luis, que mediante la Ley IX-958-2016 impone la prohibición de utilizar cualquier tipo de agroquímico en zonas ubicadas a una distancia menor a 1500 metros de cascos urbanos y trescientos metros de toda casa o recinto habitado ubicado en áreas rurales.
Logo del 38 Congreso de Pediatría
Una investigación sobre las Anomalías Congénitas y abortos espontáneos asociados a exposición ambiental a glifosato en un pueblo agrícola argentino, fue presentada en el reciente 38º Congreso Argentino de Pediatría de la Sociedad Argentina de Pediatría. Sobre el impacto de la contaminación con glifosato sobre la salud reproductiva humana se afirmó que: “Argentina utiliza anualmente 240.000 toneladas de glifosato en sus cultivos transgénicos resistentes a glifosato y un cambio en el perfil de morbilidad y mortalidad es percibido en las áreas agrícolas, trastornos reproductivos como abortos y anomalías congénitas parecen prevalecer ahora. Monte Maíz es un típico pueblo agrícola, el Intendente en 2014 nos requirió un estudio de salud ambiental, debido a que apreciaban un aumento en las frecuencias de esos trastornos.”
Fuentes:
Carlos Manessi, Multisectorial Paren de Fumigarnos (La Capital de Rosario, 27-09-17)
C5N Programa ADN Federal
Para mayor información ingresar a:
http://parendefumigarnosconagrotoxicos.blogspot.com.ar/
https://www.taringa.net/posts/salud-bienestar/15208219/Pueblos-fumigados.html
http://reduas.com.ar/agronegocio-entre-bo-ituzaingo-y-bo-san-antonio/#more-1720