por Osvaldo Pimpignano - 04 oct 2019
Un incendio forestal es lamentable en cualquier circunstancia y lugar. Pero cuando sucede en una foresta que geográficamente afecta a cuatro países y ambientalmente a todo el mundo, se convierte en tragedia.
Esto es precisamente lo que sucede con el incendio de una extensa zona de la Amazonia, el más grande pulmón del planeta y el mayor generador de oxigeno de la humanidad; como también el más grande consumidor de dióxido de carbono, uno de los gases responsables del Cambio Climático. Un gas que se encuentra acumulado en los árboles, que al quemarse lo liberan a la atmósfera. Vale decir, dejan de ser consumidores para convertirse en productores de dióxido de carbono.
El país más afectado es Brasil y le sigue Bolivia. Afortunadamente, Paraguay y Perú fueron afectados en menor medida, siendo Perú el menos dañado. En el caso del Paraguay, se calcula una afectación de algo menos de 70 mil hectáreas; con la particularidad de sufrir una suerte de invasión de fauna que llega particularmente desde Brasil escapando del fuego.

Rescatistas adelantan labores en el departamento de Santa Cruz, fronterizo con Brasil y Paraguay
El caso boliviano es el segundo más serio: el fuego ha devastado hasta el momento más de 700 mil hectáreas de la Amazonía y zonas aledañas, destruyendo una biodiversidad única. Los siniestros parecen tener el mismo patrón que en Brasil. Y se suman los incendios focalizados en el departamento de Santa Cruz, fronterizo con Brasil y Paraguay, que han provocado la destrucción del Bosque Seco Chiquitano, una región de transición entre la Amazonía y el Chaco.
Las imágenes dantescas que muestran la pérdida de la flora y la fauna en la Chiquitanía, un ecosistema exclusivo en el mundo, han provocado el reclamo de una pronta intervención para frenar el desastre que amenaza al valle de Tucabaca, en Roboré, al Pantanal amazónico y al parque Noel Kempff, todas áreas consideradas como reservas biológicas. El último informe oficial señala que los incendios han afectado a más de 1800 familias, en una superficie de casi 745 mil hectáreas.
En la región de Santa Cruz, una de las más ricas del país desde el punto de la producción agropecuaria, se teme por la inminencia, de los siempre frecuentes fuertes vientos que podrían avivar el fuego. Una situación que en cambio favorece al Paraguay, por tratarse de un fenómeno que no avivaría el fuego en su territorio, a lo que se añade que no hay pronósticos de lluvias.

Rescatistas en el departamento de Santa Cruz
Ante la magnitud de los incendios que superaron la posibilidad de enfrentarlo con los recursos existentes, Bolivia contrató en EEUU un avión cisterna "Supertanker", un Boeing 747-400 que carga 150.000 litros de agua, para aplicarlo en las zonas cruceñas de Puerto Busch, Charagua y San Rafael, informaron desde el Gobierno.
El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, se entrevistó con militares y rescatistas en la zona afectada y le informaron que hay 1.130 focos de fuego, lo que eleva a 9.000 todos los incendios registrados desde enero en esa región. Asegura que la pérdida de fauna y flora es "invaluable".
A la seguidilla de reclamos de sectores sociales y políticos, se ha sumado una treintena de asociaciones de biólogos, científicos y grupos profesionales que han pedido al Gobierno de Morales una declaración inmediata de desastre nacional para pedir "ayuda internacional, no solo económica, sino también técnica".
El pronunciamiento señala que una de las posibles causas de los incendios, son las quemas indiscriminadas y descontroladas, el uso de la vegetación local como combustible y condiciones climáticas adversas; una normativa contradictoria con la política nacional. Se asegura que un 95% del fuego en esa zona ha sido provocado intencionalmente para favorecer labores agrícolas.

Un helicóptero de la Fuerza Aérea de Bolivia recoge agua para combatir incendios
La presidenta del Colegio de Biólogos de La Paz, Ángela Núñez, declaró a France 24 que la ”pérdida en el bosque Chiquitano es muy grande, invaluable", al tratarse de una superficie ”increíble, un ecosistema único, que no existe en ninguna otra parte del mundo".
Núñez dijo que no es posible cuantificar las especies que se han perdido porque es necesaria una exploración del lugar; pero que allá existían al menos 200 especies de flora y fauna propias de la zona, a las que hay que sumar a los invertebrados e insectos. Enfatizó la importancia de la ayuda externa, ya que Bolivia está entre los primeros diez países del mundo con mayor biodiversidad.
El presidente Morales justificó los chaqueos (quemas): "Es importante el control del chaqueo correspondiente, pero también quiero que sepan: las pequeñas familias si no chaquean, de qué van a vivir. Ese es el pequeño productor", dijo.
Frente a las críticas, el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras afirmó en un comunicado que las autorizaciones legales para hacer desmontes y quemas controladas datan desde el 2001 y que el decreto cuestionado solo incorpora al departamento amazónico del Beni por el potencial que tiene para la producción de arroz. La quema controlada, también conocida como incendio prescrito o ecoquema, es una técnica de supresión y mitigación de incendios forestales descontrolados, mediante incendios controlados del material combustible acumulado. En la naturaleza, la lucha contra incendios requiere de técnicas, equipos y entrenamiento diferentes de los empleados por las brigadas de bomberos de las áreas urbanas.
Ver video de France 24 en: https://youtu.be/EiTdV2q_KpM
Las imágenes fueron tomadas de la Web