por Osvaldo Pimpignano - 20 mar 2020

 

La inquietud humana y la necesidad de conocimiento no tienen límites.  Y esto lleva a la búsqueda y análisis de todo aquello que llega a nuestras manos; en este caso, un meteorito caído en Australia cargado de buenas noticias para quienes piensan que el universo está lleno de vida.  En los fragmentos de este objeto no se encontró ningún ser extraterrestre, pero sí moléculas orgánicas.  Un análisis detallado demostró que en la roca había quince aminoácidos que se habían formado fuera de la Tierra.  Algunos de ellos, incluso, todavía no se han encontrado en nuestro planeta.  Se trata de granos minerales más antiguos que nuestro Sistema Solar.

 

20 03 20 OP Hallaron granos presolares 1 Materiales más antiguos que el Sistema Solar

Materiales más antiguos que el Sistema Solar

 

En septiembre de 1969, en la localidad australiana de Murchinson, cayó un meteorito.  Y tras analizar sus fragmentos, los científicos han descubierto que el polvo de estrellas que trajo consigo son “granos presolares”, formados hace unos 7.000 millones de años.  Es decir, el material sólido más antiguo encontrado hasta ahora en la Tierra.  El nombre de estos granos se debe a que son minerales compuestos por materiales aún más antiguos que nuestro Sistema Solar (4.600 millones de años); y que llegaron a nuestro mundo tras ser expulsados hacia el espacio por estrellas en su lecho de muerte.

 

20 03 20 OP Hallaron granos presolares 2 Grano presolar encontrado en el meteorito

Grano presolar encontrado en el meteorito

 

“Estos son los materiales sólidos más antiguos jamás encontrados; y nos cuentan cómo se formaron las estrellas en nuestra galaxia”, señala Philipp Heck, líder del estudio publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences).  Según explica el experto, estos componentes son polvo de estrellas: partículas que quedaron atrapadas en meteoritos, donde permanecieron sin cambios durante miles de millones de años, hasta convertirse en “cápsulas de tiempo de una era anterior al Sistema Solar”.

 

20 03 20 OP Hallaron granos presolares 3 Fragmento del meteorito Murchison NASA

Fragmento del meteorito Murchison (NASA)

 

El hallazgo prueba que la materia orgánica puede “sobrevivir” a las altas temperaturas  que se producen cuando un meteorito atraviesa la atmósfera.  Las moléculas de carbono resisten en el interior de la roca porque la gran velocidad a la que caen estos objetos, entre 10 y 70 kilómetros por segundo, hace que solo se “incendien” las capas superficiales.  Esto se ratifica por qué en la Tierra existen microorganismos capaces de sobrevivir en los fragmentos que se habrían proyectado al espacio tras el impacto de un gran meteorito.  Esto quiere decir que si en Marte hubiera habido vida antes que en la Tierra, el choque de un meteorito sobre su superficie habría lanzado trozos de material con compuestos orgánicos al medio interestelar y estos podrían haber alcanzado nuestro planeta.

 

Los granos presolares más antiguos datan de hace más de 5.500 millones de años.  Sin embargo, en su mayoría eran más jóvenes, de entre 4.600 y 4.900 millones de años.  Al analizar estos datos, los científicos sugieren que se crearon en un episodio de gran actividad de formación estelar, mayor de lo normal y anterior al Sistema Solar.  “Algunas personas piensan que la tasa de formación de estrellas de la galaxia es constante”, explica Heck.  “Pero gracias a estos granos, ahora tenemos evidencia directa de un período de mayor formación estelar en nuestra galaxia, hace 7.000 millones de años.  Este es uno de los hallazgos clave de nuestro estudio”.

 

Los científicos no descartan que si los meteoritos pueden transportar materia orgánica, en algún momento de la historia nos hayan “traído” vida propiamente dicha (bacterias en forma de espora, por ejemplo) y que, incluso, esa vida haya sido el origen de todos los seres vivos de nuestro planeta.  Esto supone aceptar que la vida no es un fenómeno exclusivo de la Tierra sino que se encuentra en otros lugares del universo, a los que habría llegado a través de meteoritos “fecundadores” de planetas.  Esta teoría se conoce, nada más y nada menos, que con el nombre de litopanspermia, del griego: lito, piedra; pan, todo; y spermia, semilla.

 

Fuentes: Space.com y PNAS

Las imágenes fueron tomadas de la Web