por Osvaldo Pimpignano – 18 sep 2020
De todos los bienes que dispone la humanidad, la energía está entre las más demandados. Y una de las más versátiles es la eléctrica. Producida de varias formas, la más común es la generada mediante la quema de combustibles fósiles con un gran perjuicio para el ambiente. Existen otras formas, como la hidroeléctrica, la termonuclear, la fotovoltaica y eólica. Sin embargo, estas últimas, todavía son incipientes y sin posibilidades de generación, salvo en puntos estratégicos que lo permiten. De las energías alternativas, la hidroeléctrica es la de utilización más antigua; la fotovoltaica y la eólica, mucho más contemporáneas; y en mucha menor medida, la biomasa.

Campo de paneles solares convencionales
La fotovoltaica requiere de una importante cantidad de horas de sol para ser práctica y rentable. Aunque yase la aplica para consumos reducidos, como los de pequeñas comunidades lejanas de grandes centros de generación, hasta teléfonos ubicados en las rutas. En ambos casos, resulta muy oneroso el tendido de redes eléctricas que las alimenten. En cuanto a la eólica, requiere de importantes caudales de viento en forma constante, cosa que se suele lograr cerca de los mares y océanos. Estos inconvenientes no frenan el estudio para perfeccionar estos sistemas por dos razones fundamentales: no requieren de combustibles (al igual que las hidráulicas); y en consecuencia, no generan contaminación.

Mecanismo de un generador eólico
Uno de estos estudios logró obtener paneles solares trasparentes, que utilizados en las espacios vidriados permiten el paso de la luz al tiempo que generan electricidad. Si bien no se los piensa específicamente para generar electricidad, si reemplazaran a los vidrios de un edificio podrían suministrarle gratuitamente parte de la electricidad que consumen. Imaginemos los rascacielos que para aprovechar la luz solar tienen paredes exteriores totalmente vidriadas, que además pudieran ser una central eléctrica en potencia. Esta visión futurista podría ser pronto una realidad y la clave está en la creación de células solares transparentes que, colocadas entre los cristales de las ventanas de doble acristalamiento, generen energía solar. Además, las pantallas de los teléfonos celulares, que podrían llegar a no necesitar recarga de sus baterías de por vida.

Panel solar coloreado
El vidrio de los edificios tiene un recubrimiento para reflejar y absorber parte de la luz, para reducir el brillo/calor en el interior; y en lugar de tirar esa energía, los paneles solares transparentes podrían aprovecharla. Las ventanas, que se encuentran en la fachada de todos los edificios, son un lugar ideal para las células solares orgánicas porque ofrecen una combinación de eficiencia eléctrica y visual muy alta.

Panel solar transparente
Para ampliar aún más los límites, una empresa de materiales avanzados de Nuevo México, continúa su desarrollo de paneles solares transparentes que son indistinguibles de los vidrios normales, usando partículas microscópicas que tienen la capacidad de manipular la luz para aprovechar la energía. Estas partículas, llamadas Quantum Dots, son súper ‘nano’ partículas de las que se necesitarían aproximadamente 100.000 de ellas para abarcar una uña. Estos materiales son especialmente ventajosos debido a que tienen una eficiencia eléctrica notablemente alta y una fotoluminiscencia de tamaño ajustable en una amplia gama de colores. Esta tecnología puede ser un cambio de juego para reducir las cargas masivas de las grandes redes eléctricas y puede incluso ser parte integral de la planificación de las futuras ciudades que funcionarían con energía solar. Una virtud adicional de los paneles solares es que no tienen ningún tipo de mecanismos, los que les otorga una vida útil mayor.
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