Devaluar, perjudicar, agravar
por Juan Carlos Latrichano
23 ago 2018
En los primeros siete meses del año, el peso ha sufrido una brutal devaluación. El impacto se sintió intensamente en la evolución de los precios. En dicho período, según cálculos del INDEC, la inflación superó el 19%.
¿Hubo perjudicados?
Indudablemente, sí. Ellos fueron principalmente los trabajadores y los jubilados. Sus remuneraciones se actualizaron en general muy por debajo de la evolución de los precios.
¿Y esto sirvió para mejorar la balanza comercial?
Para nada. Al contrario, la situación se agravó. Si observamos el desempeño de la balanza comercial de julio de este año tenemos que:
a) El déficit aumentó con relación a igual mes del año pasado.
b) Las importaciones aumentaron pese a la devaluación y a la caída de la producción.
Al mismo tiempo, el déficit de la balanza correspondiente a los primeros 7 meses del presente año aumentó un 74,5%, en comparación con igual período del año pasado.
¿Por qué se produjeron estas anomalías?
O por mala praxis o por intensiones inconfesables.
¿A quiénes benefició esta política?
Principalmente, a los fugadores de divisas.
Finalmente, cabe reflexionar sobre un viejo principio filosófico: si algo se hace mal, saldrá mal.



