por Alejandro Muñoz - 03 dic 2020

 

Se cumplen cinco años de uno de los días más papelonescos de la historia del fútbol argentino, que de pasos de comedia sabe y mucho.  Aquella tarde del 3 de diciembre de 2015, con un calor sofocante, llegamos al predio de la Asociación del Fútbol Argentino, en Ezeiza, con la intención de poder cubrir, por primera vez en 35 años, elecciones en la AFA y conocer quién sería el reemplazante de Julio Humberto Grondona.

 

De movida, lo que parecía una jornada agradable se transformó en un ambiente raro, cuando nos pidieron que dejemos las cámaras y objetos que puedan grabar imagen en una sala de conferencias que quedaría custodiada.  Raro. De ahí, un par de combis con las ventanas tapadas nos trasladaron hasta la cancha de futsal, que está a unos 800 metros de la entrada principal.  Llegamos y ubicaron a toda la prensa en las tribunas que están sobre el campo de juego, con la recomendación/orden de que nadie podía grabar nada de lo que sucediera.

 

A esa jornada llegaban como candidatos Luis Segura, quien era en ese momento el presidente interino; y el ascendente Marcelo Tinelli, que intentaba darle un giro al fútbol argentino y hacerlo más redituable.  En el medio, dirigentes (del fútbol y de los otros) que se acomodaban a los intereses: Daniel Angelici, Rodolfo D'Onofrio, Hugo Moyano, Claudio Tapia (que en ese momento, representaba al Ascenso), Juan Sebastián Verón, Gabriel Mariotto, Víctor Blanco, etc, etc, etc...

 

Tras idas y venidas, presentaciones y discursos, se procedió a la lenta votación, de a uno, en un cuarto oscuro.  Pero, como diría Sacheri, lo raro empezó después.  Caras de preocupación, gestos de sorpresa y la confirmación de que la suma de los 75 votos que tendría que haber, en realidad... daba 76.

 

Un cuarto intermedio en el medio de una cancha de futsal, dirigentes que se pusieron nerviosos, una línea de guardaespaldas y personas de gran tamaño (por decirlo de alguna manera) que crearon un cerco para que ningún dirigente pueda irse, y ningún periodista tenga la osadía de entrar a preguntar algo.  Todos bajamos a la puerta de ingreso a ese lugar para pedir explicaciones, hasta que apareció la tranquilizadora voz de Daniel Angelici para decirnos que "…acá somos todas personas de bien".  No hubo definición, y se improvisó una patética conferencia de prensa en la que Tinelli aseguró que "Mínimo, es un empate.  Tenemos que sentarnos a hablar".

 

Meses después, la FIFA intervino a la AFA, se designaron nuevas autoridades y un tiempito más adelante Claudio "Chiqui" Tapia se hizo cargo del caliente sillón que dejó Don Julio.

 

 

por Alejandro Muñoz - 25 nov 2020

 

Canchero, pícaro, soberbio, frontal, a veces agresivo, argentino.  Único.  Una persona así no va a volver a existir. ¿Cuántas caras le conocimos a Maradona? ¿Cuántas veces subió de peso, bajó de peso, subió de peso?

 

Un tipo que hizo felices a millones de argentinos y que se mandó diez mil cagadas en sus 60 años de vida.  Un tipo que el último tramo lo recorrió junto a su abogado como uno de los pocos "privilegiados" con acceso a su vida personal.

 

¿Por qué ese manejo?  ¿Por qué Diego Armando Maradona no podía vivir con sus hijos, hijas, la persona que eligiese para estar a su lado y nadie más?  ¿Por qué un "apoyo legal" en todo momento?  "Soñaba con que pueda tener una vejez tranquila, disfrutando de sus hijas y sus nietos", dijo Claudio "Bichi" Borghi.  No pudo ser.  El Diego, salvo el oasis que significó el Mundial de Sudáfrica, se dedicó a coquetear con la muerte desde el 2000 para acá.  Excesos, cuentas pendientes, un entorno que le arruinó la cabeza aún más, la lejanía de la familia. Se creó un círculo en el que Maradona se fue cerrando y hundiendo cada vez más, potenciado por la muerte de sus padres.

 

Nunca nadie se atrevió a decirle No.  Adonde llegaba, todo se detenía.   Tenía un imán.  Y qué curioso que el tipo que durante muchísimos años fue el argentino más famoso, el más requerido, el más popular, haya terminado solo, alejado de sus afectos.  Criticado por las nuevas generaciones por sus horrores fuera de la cancha, esa generación que no lo vio ni siquiera ponerse los botines y que los videos de Youtube no le alcanzan, y adorado por millones de argentinos que fueron felices como nunca, sobre todo, en 1986.

 

Una vida de película en la que 60 años parece poco. ¿Cuántas historias y anécdotas quedan?  ¿Cuántas frases con su sello?  ¿Cuántas canciones se escribieron en nombre del 10?

 

"Me late el corazón.  ¿Sabés por qué?  He visto a Maradona".

 

 

por Alejandro Muñoz - 05 oct 2020

 

Por estos días, se confirmó que Barcelona y Juventus compartirán grupo en una nueva edición de la Champions League, el torneo de clubes más importante del mundo.  Esto garantiza (lesiones y suspensiones mediante), que Lionel Messi y Cristiano Ronaldo se van a enfrentar nuevamente en, al menos, dos partidos.

 

Dejando de lado el circo mediático que esto conlleva, también es una de las últimas oportunidades para disfrutar de estas dos leyendas frente a frente:

-705 goles, 36 títulos y 6 Balones de Oro para Messi

-742 goles, 32 títulos y 5 Balones de Oro para Cristiano

 

Dos cracks.  Pero si ampliamos nuestra visión sobre los deportistas que disfrutamos en estos últimos 15 años, encontramos una singular coincidencia de leyendas: Usain Bolt, Michael Phelps, Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic, Lewis Hamilton, LeBron James.

 

¿Simple casualidad?  ¿O el avance de la tecnología aplicada al deporte posibilita, finalmente, que los deportistas que ya traen desde la cuna habilidades que se destacan sobre los demás, puedan potenciarse hasta llegar a la cima de cada disciplina y, sobre todo, mantenerse durante muchos años en ese lugar de privilegio?

 

 

por Alejandro Muñoz - 30 oct 2020

 

De barrio.  Simpático.  Risueño.  Querible.  El Maradona de los inicios en Argentinos Juniors tiene mucho del argentino promedio, o al menos de lo que va quedando del argentino promedio.

 

Canchero.  Soberbio.  Muchas veces repudiable.  El Maradona que vino después tiene mucho del argentino actual, el nuevo promedio.

 

Lo cierto es que una Leyenda de nuestro país cumple 60 años.  Diego Armando Maradona, quizás como ningún otro protagonista de la historia nacional, tiene miles de capítulos para contar, para escribir, para gritar, para llorar, para emocionarse, para enojarse, para putearlo, para amarlo.

 

Maradona representa y nos representa con todo aquello que mencionamos al principio.  Un pibe que, de la nada, llegó a todo y a más.  Que está en la cima de las consideraciones futbolísticas históricas junto a Pelé y Di Stéfano.  De los tres, no caben dudas que el de Villa Fiorito posee ese don de acaparar adjetivos buenos, regulares y malos en exceso.

 

Sesenta años de Maradona.  De excesos, de magia adentro de la cancha, de miserias (en muchos casos) afuera.

 

De ser el mejor de la historia.

 

 

por Alejandro Muñoz - 28 jul 2020

 

¿Y si dejamos de pensar que solamente el fútbol puede aportar ídolos populares?  ¿Y si empezamos a pensar que la palabra “ídolo” no necesariamente tiene que esconder, además del talento y la popularidad, un lado oscuro de escándalos, adicciones, egos incontrolables y demás etcéteras?

 

Emanuel Ginóbili cumple 43 años.  Del sacrificio por su menudo físico, a retirarse como una estrella en la élite de la NBA.  De tener que dejar su lugar de confort para irse a jugar La Rioja, a tener el privilegio de que San Antonio Spurs retire su camiseta, la número 20.

 

¿Se le conoce algún escándalo?  ¿Alguna vez realizó una declaración fuera de lugar?  ¿Se lo recuerda por alguna "avivada criolla" en algún partido?  "Manu" refleja un solo lado de aquello que mencionábamos más arriba: sacrificio, liderazgo, popularidad, títulos, prestigio. Y sobre todo, y quizás lo más importante, el respeto de sus compañeros y rivales.  Que no hablan maravillas de Ginóbili solo porque es conocido y decir algo en su contra se les volvería un problema; diferente a lo que hacen con otros ídolos, a quienes endiosan frente a los micrófonos y puertas adentro dicen realmente lo que piensan.

 

Ni Maradona, con sus adicciones, actitudes y manera de vivir.  Ni Lionel Messi, con un perfil mucho más bajo pero con un cada vez más llamativo liderazgo negativo puertas adentro, tanto en su club como en la Selección.  Ni Ringo Bonavena, quien hizo aún más popular al boxeo, pero trascendió de igual modo en cuanto a escándalos...  En fin, que son muchos más los que son elevados a ese pedestal más por su ego y su marketing, que exclusivamente por sus carreras.

 

Ginóbili cumple años.  Y mientras más pase el tiempo, más grande será su Leyenda.