por Juan Carlos Latrichano – 24 may 2019

 

 

Los datos de la balanza comercial del mes de abril muestran que si bien se obtuvo un superávit de 1.131 millones de dólares, el mismo se produce fundamentalmente por una fuerte caída de las importaciones.  En efecto, en este rubro se registró una merma del 31,6% con relación a igual mes del año pasado.  Desde luego, la caída de la actividad económica contribuye.  Con ella, la demanda de insumos industriales y la de bienes tecnológicos cae.

 

Por otra parte, las exportaciones experimentaron una suba leve del 1,7%.  Particularmente, las exportaciones de bienes primarios crecieron un 18,8%; en tanto que las manufacturas de origen agropecuario cayeron un 5,6% y las de origen industrial un 2,3%.

 

Si la economía se reactivase, veríamos la inmediata reversión del superávit a déficit y el mantenimiento de los síntomas de “enfermedad holandesa” que se observan al ver el desempeño de los rubros exportadores.

 

Está siendo hora de pensar en reactivar la economía.  Para que ello no haga crisis, será necesario alinear la política cambiaria y comercial.  En este último caso, eliminando el impuesto uniforme a las exportaciones, reemplazándolo con uno heterogéneo, que grave a los primarios y exima a los bienes industriales.